BAFICI Carlos Reygadas
EL CINEASTA ESTUVO EN LA DÉCIMA EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE INDEPENDIENTE DE BUENOS AIRES TRAS LA PRESENTACIÓN DE SU CINTA "LUZ SILENCIOSA" COMPARTIÓ SUS IDEAS SOBRE EL OFICIO
BUENOS AIRES [DPA] "El cine no es para los actores", afirmó el director mexicano Carlos Reygadas en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI), donde el jueves por la noche presentó su cinta "Luz silenciosa", la cual recibió el premio FIPRESCI a la mejor película latinoamericana de 2007 y dialogó con el público.
Rodada en el seno de una comunidad menonita del estado de Chihuaha, "Luz silenciosa" se centra en los conflictos morales y espirituales de un hombre, Johan, casado y padre de varios niños, que se enamora de otra mujer.
Reygadas prefiere no trabajar con actores, aunque los menonitas que escogió para su película se desempeñaron como tales. "No tengo nada contra los actores, salvo en el cine. El cine no es para los actores. En primer lugar, porque las caras conocidas rompen con la esencia más poderosa del cine, de percibirlo como real. En el teatro, al menos, sabes que se trata de gente disfrazada hablando sobre las tablas. En cambio, si ves una película de Nicole Kidman, piensas 'Qué bien que le hicieron la nariz de Virginia Woolf' o '¡Mira, ahí está Nicole!".
"Luz silenciosa", su tercer film después de "Japón" y "Batalla en el cielo", fue distinguido asimismo con el premio del jurado en el festival de Cannes, el Colón de Oro a la mejor película y el premio al mejor director en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y ganó cinco premios Ariel a lo mejor del cine mexicano.
El director explicó que eligió a los menonitas por su potencial para convertirse en arquetipos. "Son tan específicos, tan diferentes a nosotros, tan uniformes, que tienen potencial para convertirse en arquetipos, como en el caso de los mitos, y finalmente lo que se ve es eso: un padre, una madre, un hijo".
De todas formas, reconoció un giro en su última película, en la que los actores cumplen un papel importante. "Si logras que el actor no actúe está bien, es decir, que no crea que está siendo alguien más. A mí me importa la presencia física y espiritual del actor, si se prestan a la película al igual que un árbol o un caballo: como un ser vivo que aporta energía, no como ellos tratando de aportar algo al film".
En cuanto a la observación de que su película no parecía mexicana, Reygadas replicó: "Uno es lo que es. Todo lo que hago lo hago como mexicano. No hace falta estar pensando en la nacionalidad cuando haces una película. Yo quiero hablar de los hombres, de sus sentimientos".
"Para mí el cine no es el arte de la representación, sino de la captación de la realidad", afirmó. "El objetivo principal en el cine no es contar una historia. Lo interesante es cómo mirar, más que la historia misma. Esa es la fórmula que se repite en el cine de Estados Unidos y que hace que el cine sea ilustrativo. El cine es como la música: cuenta con una emoción que se desprende de cada momento. Estoy se cine sin una historia".
El director, quien asegura que un día los espectadores no aceptarán más a los actores y los verán como "un resabio", confesó que tenía muchas ganas de hacer un documental, pero no adelantó si ése será su próximo proyecto.
Reygadas no es la única presencia mexicana en la décima edición del BAFICI. El joven director Rubén Imáz Castro, quien el año pasado presentó "Familia Tortuga" en el festival, forma parte del jurado de la selección oficial argentina.