La historia de R.E.M. es una de las más singulares y emblemáticas del rock independiente de las últimas décadas del siglo pasado.
Luego de un inicio fulgurante ("Murmur", álbum lanzado en 1983) que, no obstante, pasó casi inadvertido entre el gran público, la banda de Athens, Georgia, fue haciéndose a pulso de una audiencia cautiva con discos en los que el sonido marcial y siempre idionsicrásico del pospunk servía de inquietante marco musical al indescifrable imaginario que se desprendía de las letras compuestas por Michael Stipe, su cantante y líder. Aunque las letras de Stipe nunca fueron precisamente diáfanas, R.E.M. empezó a gozar de un sorpresivo éxito en las ventas de sus discos cuando temas como "Stand" o, luego, la ubicua "Losing My Religion" se transformaron en hitos absolutos de la explosión mediática del llamado 'rock alternativo' a comienzos de los 90.
Desde entonces, la credibilidad comercial y artística de R.E.M. siempre se mantuvo muy en alto, más allá de la partida de uno de sus integrantes históricos (el baterista Bill Berry) hace poco más de una década y el notorio declive en la valoración crítica que tuvieron sus trabajos más recientes, como "Reveal" (2001) y "Around the Sun" (2003). Esta tendencia parece haber llegado a su fin: "Accelerate", el álbum número 14 de la banda formada también por Peter Buck y Mike Mills, es la producción que más entusiasmo ha originado entre la cátedra desde los ya lejanísimos "Automatic for the People", "Monster" y "New Adventures in Hi Fi", todos editados durante la añorada década de los 90.
Según David Fricke, veterano redactor de "Rolling Stone", "Stipe no ha sonado tan visceral en su manera de cantar y tan letalmente poético en sus composiciones desde el fin de la administración Reagan (...) Lo mejor de todo, a fin de cuentas, es que R.E.M. vuelve a sonar como una banda completa otra vez". Qué bueno que estén de vuelta. Hacían mucha falta.