Por Rolando Arellano. Doctor en márketing*
Estamos felices. ¡El 16 de abril, el mundo se acordó de nosotros y celebró el día internacional contra el ruido! Con este y otros esfuerzos, como los de la página de Defensa del Consumidor de El Comercio y de las municipalidades, con ordenanzas prohibiendo los ruidos molestos, esperamos que la gente poco a poco deje de hacer oídos sordos a nuestro bienestar.
Perdón, no nos habíamos presentado aún. Somos su oído derecho y su oído izquierdo, oficialmente IZQ y DER, aunque los amigos en confianza nos llaman orejas I y D. Queremos aprovechar la gentileza de darnos un pequeño espacio en esta columna de negocios para hacerle oír lo importantes que somos para su empresa y las ventajas que usted logra por mantenernos saludables. Solo mencionaremos tres de nuestras importantes funciones.
La primera, sin duda nuestro mayor aporte, está ligada a la estrategia de márketing, que plantea que para cualquier acción empresarial hay que escuchar a los consumidores. Aquellos que piensan que márketing es hablar bonito se equivocan y nos subestiman, márketing es antes que nada saber oír para proponer luego lo que mejor se adapte al cliente. El buen vendedor es el que comprende que la naturaleza fue muy sabia al darle dos oídos --sus servidores IZQ y DER-- y una sola lengua.
La segunda, es que somos esenciales para el éxito de muchos productos y servicios. No hablamos solamente de la música, sino también de aspectos donde nuestra acción es esencial pero pasa desapercibida. ¿Se ha puesto a pensar qué tristes serían las galletas de soda o las papitas si no hicieran 'crunch'? ¿Y una publicidad sin 'jingles'? Y ni hablemos del claxon en los automóviles, pues aunque son importantes, se abusa de ellos intensamente; basta oír a los servicios de movilidad escolar tocarlos en cada puerta --augurando la sordera futura de sus pequeños usuarios-- en lugar de bajarse civilizadamente a tocar el timbre.
No podemos dejar de señalar, en tercer lugar, lo importante que somos para la productividad del personal. Aunque usted no lo note, el ruido que recibimos es tal vez la causa de ese mal humor, bajo rendimiento de sus empleados y fuente de frecuentes inasistencias. Y, siendo bueno premiar con un incentivo al buen trabajador, con toda seguridad, el premio se potencia si nos lo dice en voz alta y frente a todo el personal.
Para no solamente hablar de negocios, no olvide usted lo importantes que hemos sido a lo largo de su vida. Sin nosotros, ¿cómo habría conquistado a su esposa, contándole aquellas historias que tanto le hicieron reír? Es cierto que los IZQ y DER masculinos somos menos influenciables, pues a usted lo conquistaron sobre todo por la vista y el estómago, pero no niegue cuánto le sube la moral cada vez que su esposa le dice suavemente a su IZQ cuán guapo se le ve hoy.
En fin, ya sabe, cuídenos, le conviene por muchas razones.
* CENTRUM CATÓLICA / ARELLANO MÁRKETING, INVESTIGACIÓN Y CONSULTORÍA