La presidenta del Comité Aurífero de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía señala que, pese a los problemas sociales, la producción de oro aumentaría 10% este año
Por Manuel Marticorena Solís
Cada dos años, gurúes de la minería aurífera de diversos países se reúnen en Lima para compartir experiencias con respecto al metal dorado en el "Simposio internacional del oro". En las actuales circunstancias, en que el metal ha trepado hasta alcanzar los US$940 por onza, el debate en función de lo que pasará con el sector sería más interesante. Este año le ha tocado la función de organizar este encuentro a Verónica Marsano, presidenta del Comité Aurífero de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, quien, para avivar un poco lo que será el simposio en su séptima edición, dio la siguiente entrevista, pero para hablar de temas que van más allá de la organización de este evento.
¿Cuál es la situación del sector aurífero en la actualidad?
En los últimos años ha habido un descenso en la producción de oro, en el 2007 produjimos 170 toneladas, debido a muchos factores, entre ellos los sociales, que impidieron, por ejemplo, una mayor producción de Minera Yanacocha. Hay una expectativa de que este año se recupere la producción con la entrada de nuevos proyectos como Cerro Corona (Cajamarca), que aportará 150.000 onzas de oro, y otros pequeños proyectos.
¿Podríamos recuperar el nivel de producción del 2006?
Pecaríamos de optimistas si queremos llegar a las 203 toneladas, aunque sí estamos en esa tendencia. Hemos visto que empresas como Yanacocha y Barrick están aumentando su producción, lo que hará que podamos repuntar de nuevo y bordear las 200 toneladas y crecer 10%.
¿Cómo están yendo las exploraciones?
El Perú está en el segundo lugar en las exploraciones en Latinoamérica, captamos alrededor del 5% de la inversión mundial en exploración y ocupamos el sexto lugar en el mundo como país al que los inversionistas destinan su dinero para hacer exploraciones.
Si Yanacocha ha bajado su nivel de producción, es por el tema social. ¿Cuál sería el mea culpa de las mineras frente a este problema?
En realidad, el problema se da por varios factores, depende de una adecuada estrategia de comunicación de los beneficios que trae la minería al desarrollo del país. Las exportaciones mineras han sido US$16.900 millones el año pasado y las auríferas han representado 25%, pagamos regalías mineras, contribuimos con aporte voluntario y con gastos sociales por voluntad propia, las mineras responsables tienen diversos programas de apoyo social. Evidentemente no podemos suplantar al Estado y ahí está el problema, porque en las mineras usualmente recae la responsabilidad de hacer las labores del Estado. No nos queda otra.
¿Este enfrentamiento social, y por cuestiones ambientales, no es acaso una preocupación mundial de las mineras?
Creo que en el caso particular del Perú --y quizá sea un factor común en Latinoamérica-- es la pobreza. En países más desarrollados como Canadá, Australia y Estados Unidos, donde hay minería, vemos que hay concertación, porque se mueven pueblos enteros para extraer recursos. Incluso hay minería en medio de ciudades y la conversación es más alturada, cosa que no sucede aquí, donde la oposición es más fuerte porque la minería tiene que lidiar con las carencias de la gente y las ONG que siembran semillas de adversidad.
¿A qué cree que se deba que el discurso de una minería responsable, con tecnología de punta, no contaminante, no cale?
La situación de pobreza es tal en zonas alejadas del país que lamentablemente la minería no puede brindar la solución a todos los problemas y se nos culpa de la falta de desarrollo. Entonces la minería tiene que hacer una megatarea por convencer a las poblaciones de que esto no es así. Pero estoy segura de que si mañana usted va a las poblaciones y les dice que una minera cerrará sus operaciones, no van a estar de acuerdo. Las mineras son muy responsables en el Perú; si no, hay que ver la cartera de proyectos que tienen en educación, infraestructura, nutrición, etcétera. Pero todos los esfuerzos no son suficientes para sacar al país del nivel de pobreza que tenemos.
El aporte voluntario minero no ha logrado cumplir sus objetivos trazados para desarrollar proyectos que alivien la pobreza en zonas mineras.
Discrepo totalmente con esa opinión. En el caso particular de mi empresa (Marsa) y el grupo de mineras que trabajan en La Libertad, hemos cumplido con desembolsar fondos para desarrollar proyectos, como el mantenimiento de una carretera. El Ministerio de Energía y Minas (MEM) fiscaliza en el hecho de trasladar los fondos de acuerdo con el porcentaje que establece la ley y de las utilidades de cada año y se hacen proyectos que se han presentado al MEM y en los rubros que exige este acuerdo con el Gobierno. El impacto se irá viendo en los próximos años.
¿Cuál es la expectativa de precio que tienen las mineras auríferas para los siguientes años?
Mi opinión es que la onza se mantendrá en US$900 (actualmente se encuentra en US$940) en los próximos dos años, por muchos factores: la situación económica mundial, la depreciación del dólar, el aumento de los costos de producción que se han elevado al doble, además de las propias particularidades del precio del oro. Sin embargo, habrá especialistas internacionales en el simposio que nos darán sus expectativas sobre cuál esperan que sea el comportamiento del precio en los próximos años.
LA FICHA
Nombre: Verónica Marsano Conroy.
Profesión: Abogada, egresada de la Pontificia Universidad Católica. Hizo un MBA en la Universidad del Pacífico.
Cargo : Es vicepresidenta ejecutiva de Minera Aurífera Retama (Marsa), empresa en la que labora desde hace ocho años.