UN HUMOR TAN NEGRO SOLO PUEDE PROVENIR DEL MÁS PROFUNDO ABISMO DE LA LOCURA: "EL TENIENTE DE INISHMORE", VIOLENTA TRAGICOMEDIA DEL BRITÁNICO MARTÍN MCDONAGH, SE DISPARA EN EL TEATRO LA PLAZA ISIL.
Por Enrique Planas
Inishmore es una pequeña ciudad de Irlanda ubicada sobre tres islas frías. En 1993, un año antes del cese de fuego del Ejército Republicano Irlandés (IRA), la sobrevivencia de su discreta población estuvo amenazada por la insania de la violencia subversiva. El dramaturgo angloirlandés Martin McDonagh (Londres, 1970) escogió este escenario y tiempo para escribir "El teniente de Inishmore", la obra más violenta de uno de los autores más representativos del llamado Teatro de la Crueldad. Con entusiasmo de fanático, el director Juan Carlos Fisher lleva a escena la historia de Padriac, un terrorista expulsado del IRA nada menos que por excesiva brutalidad, quien regresa a su pueblo para vengar con sangre el asesinato de Tomasín, su gato. Durísima y absurda, se estrena el jueves 24 de abril en el teatro La Plaza ISIL.
Fascinados por la obra, Fisher y el actor Rómulo Assereto viajaron a la Inishmore real, y descubrieron recorriendo sus calles pedregosas por qué McDonagh eligió este rincón perdido del mundo como escenario de su comedia negra. "Se trata de una ciudad pequeña y solitaria, invadida por gatos y cuervos, donde todos los establecimientos cierran a las seis de la tarde. Imaginándonos los años de violencia en una isla como esa, uno entiende cómo pudieron generarse personalidades así", explica el director, quien compartirá este viaje con el público en una muy personal exposición fotográfica en el hall del teatro.
Por cierto, en escena quedan plasmados los detalles del diario de viaje: la construcción rústica de las viviendas, la vida rústica del campesino, incluso el farol de pie a un lado del escenario es copia de los originales irlandeses. Y, cómo no, la abundancia de felinos domésticos. "Los gatos en Irlanda están en todas las esquinas. Para McDonagh, es el elemento más extremo para hablar del sinsentido terrorista, la necesaria mezcla de la violencia más absoluta con el humor más estúpido", cuenta Fisher.