Crónica BRUJOS EN EL CENTRO DE LIMA La policía allanó hace poco un local de curanderos que esconde más de un misterio. Allí, entre calaveras y estatuas de demonios, se encontraron también medicinas de dudosa calidad
Por Alberto Villar Campos
Alumbrada por una tenue luz roja, la habitación exhibe la escultura de un demonio a cuerpo entero bajo el cual yace un gran muñeco vudú atravesado por una estaca. El 'maestro Cipriano' es quien nos recibe: viste un polo rojo, tiene el cabello húmedo y una mata de pelo perfectamente recortada asoma en su barbilla. Asegura no ser brujo, aunque por 300 soles es capaz de 'desesperar' al 'ser amado' y hacer que este regrese, para siempre, sin importar dónde esté.
Estamos en el jirón Ucayali 177, en Cercado de Lima, el lugar exacto donde el pasado 28 de marzo la División de Estafas de la Dirincri llegó en busca de dos personas. Antes de ir, llamamos al teléfono que aparece en la página web brujapactada.com, donde se ofrecen, entre otros, amarres, lectura del tarot y curaciones. "Evita mancharte las manos", se lee en la sección donde se ofertan los trabajos de 'eliminación' a terceros.
'Cipriano', que asegura no requerir más que los nombres de las personas a 'amarrar' para hacer su trabajo, dice: "La bruja Malena se ha ido de viaje a un encuentro con otros maestros". Se refiere a Ana María Alvarado Orbegoso, quien, junto a Raúl Saúl Villanueva Ortiz, son los protagonistas de la investigación policial. Han pasado pocos minutos pero el 'maestro Cipriano' se muestra ya impaciente. A cambio, le respondemos con más preguntas. "Nosotros no jugamos con la gente. Lo nuestro es magia negra pura", replica. Segundos después, ofrece una lectura de cartas por 20 soles. "Solo tenemos 10", respondemos. "Entonces, mejor vuelvan mañana", finaliza, enteramente desanimado.
REQUISA CON VIOLENCIA
La intervención de aquel día empezó a las 5 p.m. y no estuvo exenta de violencia. Fueron siete los policías encargados de ingresar al lugar, junto con un fiscal, y constatar lo que decían las investigaciones. Llevaban una cámara para registrar todo y el resultado que se aprecia antes de que, finalmente, las puertas de la 'oscuridad' se abrieran de par en par, es una descomunal dosis de rostros pálidos, silencioso nerviosismo y sonora rabia.
La imagen de arriba resume lo que hallaron en el lugar: cráneos bañados en cera, huesos humanos sucios formando una cruz, frascos con hierbas de todo tipo y, aunque esta vez en pequeño, también un muñeco vudú con dos fotografías tamaño carnet pegadas al cuerpo.
La operación --refiere el coronel Pedro Baylón, jefe de la División de Estafas-- permitió además incautar fármacos diversos sin registro sanitario ni fecha de caducidad, así como otros insumos médicos e indescriptibles brebajes.
En medio de la operación, los investigadores vieron a un hombre de rostro flaco parado cerca de la puerta del local. "¿Usted qué tiene que ver con esto?", lo increparon. La víctima, entonces, no pudo sino confesarse: Había llegado allí buscando a la bruja Malena, quien a su vez intentaba sin suerte explicarse la razón de aquella pesquisa. Aquel 28 de marzo, el hombre salió presuroso del lugar. Le avergonzaba la idea de estar allí. No le faltaba razón.
A LA ESPERA DE RESPUESTAS
El día en que lo visitamos, cuando el revuelo por la pesquisa policial era ya historia pasada, el 'maestro Cipriano' --que nunca dio su nombre real-- dijo compartir el lugar con la bruja Malena, esposa de su hermano --también brujo--, y a su vez con Villanueva Ortiz.
¿Es cierto todo lo que prometen: amarres eternos, separaciones de parejas, desaparición de sujetos indeseables?, lo interrogamos. Con la seguridad que le ofrece el misterio de las llamadas 'artes oscuras', 'Cipriano' dijo: "No puedo darte nombres, pero aquí hemos hecho cosas que ni te imaginas...".
Cuando se realizó la operación policial se logró incautar también una agenda con los nombres de decenas de clientes del negocio y el detalle exacto de los "trabajos a hacer". Pese a ello, Baylón no puede ocultar su pesimismo. Asegura que no se podrá realizar una investigación profunda mientras las víctimas no denuncien a esta presunta organización de malhechores.
"Nos hemos contactado con varias personas en estas semanas, pero la vergüenza parece ser más fuerte que sus ganas de ayudar", concluye.
Por lo pronto, Ana Alvarado Orbegoso y Julio Saúl Villanueva Ortiz han sido citados por la Dirincri, que se encuentra a la espera del resultado de los análisis que permitirán determinar si el extraño contenido de los brebajes y medicamentos es nocivo para los humanos y que, además, revisa, con sumo cuidado, el pasado de dos personajes que, convenientemente, parecen haberse esfumado del mapa de esta ciudad como por arte de magia.
QUÉ DICE LA LEY
4El Código Penal establece una pena privativa de libertad de entre dos y seis años al "que produce, vende, pone en circulación (...) alimentos, preservantes, aditivos y mezclas destinadas al consumo humano, falsificados, adulterados, corrompidos o dañados". Si son sustancias medicinales que se comercializan y están vencidas, la pena será de entre cuatro y ocho años.