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Informe ELECCIONES PRESIDENCIALES Casi 3 millones de paraguayos acudirán hoy a las urnas para elegir a su próximo jefe de Estado. El Partido Colorado, en el poder desde hace seis décadas, podría quedar al margen

El ocaso de los colorados

Por Gisella López Lenci. Periodista

Los paraguayos están a punto de hacer historia. Su futuro cercano estará en manos de estas tres opciones: un sacerdote suspendido por el Vaticano, un general retirado acusado de golpismo y una mujer. De ganar la primera alternativa, significaría la derrota del tradicional Partido Colorado, en el poder desde hace 61 años y aval de la dictadura de Alfredo Stroessner durante cuatro décadas. La presidencia pasaría a manos de Fernando Lugo, un obispo que decidió dejar el ministerio para apostar por la carrera política.

"Me percaté de que muchas de las soluciones a los problemas sociales pasan por la política. Uno puede tener muy buenas intenciones, pero la situación no ha cambiado. Lo que ha empeorado es la corrupción", afirmó Lugo al diario español "El País", argumentando su salida voluntaria del ejercicio del sacerdocio. Para poder concretar su candidatura, Lugo, adherente en su momento a la Teología de la Liberación, se vio en la necesidad de aliarse con perro, pericote y gato para formar la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), una coalición que agrupa a liberales, centristas, izquierdistas, sindicalistas y organizaciones indígenas.

La segunda opción dejaría en el poder nada menos que a Lino Oviedo, un ex militar que se encargó de arrestar en 1989 a Stroessner, disparando meteóricamente su carrera pública. Sin embargo, la nueva democracia lo acusó de intentar un golpe de Estado en 1996. Su figura se oscureció más tras el sangriento Marzo Paraguayo, en 1999, cuando ocho jóvenes murieron durante manifestaciones callejeras en Asunción, tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña. Oviedo fue acusado de ser instigador de aquella muerte.

Fugado, exiliado, detenido durante cuatro años y finalmente liberado en setiembre pasado, Oviedo es uno de los hombres más influyentes en la política y lidera una agrupación disidente del Partido Colorado.

La tercera opción es Blanca Ovelar, ex ministra de Educación y la candidata oficial de los colorados, vista con resistencia por casi todos en el partido por haber sido elegida prácticamente a dedo por el presidente Nicanor Duarte, y consagrada candidata en unas elecciones primarias con olor a fraude. De ganar, Ovelar se convertiría en la primera presidenta del Paraguay y nada menos que la tercera en América del Sur.

PROMESAS DE CAMPAÑA
Lugo ha centrado su campaña en un aspecto bastante discutido en el país: la renegociación del contrato con Brasil en la hidroeléctrica binacional Itaipú. Para el suspendido sacerdote, Paraguay debe obtener por la energía que se produce un precio de mercado, y no un precio de costo, como se maneja hasta el momento, lo cual dotaría de importantes ingresos al fisco guaraní.

Ovelar y Oviedo han discutido su propuesta. La ex ministra promete que su gobierno será una nueva etapa en el Partido Colorado, tras reconocer el error de haber sustentado la dictadura. Ha prometido que la pobre economía paraguaya se convertirá en una fuerza agroexportadora y agroindustrial.

Oviedo, por su parte, ha anunciado la reforma de la Constitución y proyecta gigantescos proyectos de infraestructura que darían empleo a los ciudadanos, para evitar que sigan emigrando. "Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto", repite.

GUERRA SUCIA
Los vientos de un posible cambio en el eterno régimen colorado han inundado de confrontación el clima político, en un país poco acostumbrado a campañas electorales disputadas.

Esta vez, el ex obispo opositor va primero en las encuestas con seis puntos de diferencia con respecto a Oviedo y Ovelar, que están casi empatados en el segundo lugar.

Esto ha hecho que incluso el presidente del país, que en otras circunstancias debería intentar mantenerse imparcial, se haya convertido en uno de los factores más incendiarios de la campaña.

Nicanor Duarte Frutos, el presidente más impopular del continente americano en el 2007, según una encuesta del Iberobarómetro, ha despotricado contra la prensa y todos aquellos que afirmen que es el fin de la era colorada. "Existe una prensa escrita y televisiva funcional. Periodistas mediocres que anhelan fervientemente la caída del Partido Colorado", espetó el miércoles de la semana pasada. Y no se quedó ahí: "Que se preparen para tragarse sus vómitos, porque el 20 de abril el mundo escuchará que en el Paraguay habrá una presidenta".

Sin terminar con la batería de acusaciones, Duarte involucró a Hugo Chávez como uno de los soportes económicos de la campaña de Lugo (es el mismo presidente que solo en diciembre pasado dijo que "hay Chávez para rato" y que era "un gran demócrata").

Aunque Lugo ha sido condescendiente al calificar al presidente venezolano, ha señalado que su proyecto no pasa por alinearse al mandatario caribeño pero que sí valora los "gobiernos progresistas en la región". "Nosotros queremos hacer nuestro proceso, con una identidad propia".

De triunfar Fernando Lugo, Paraguay podría pasar de ser un país gobernado por un solo partido a tener múltiples agrupaciones que intentan obtener la tajada más grande de la torta. Todo dependerá del manejo que pueda tener este sacerdote devenido en candidato, si es que la maquinaria colorada lo deja.

DATOS
Últimos sondeos
Lugo tiene el 34% de intención de voto, seguido del ex general Lino Oviedo (29%) y de Blanca Ovelar (28,5%), ex ministra de Educación.

Sin voto extranjero
Paraguay es el único país de la región donde sus emigrantes no tienen derecho al voto. Solo en Argentina viven 1,5 millones de paraguayos.

No hay segunda vuelta
Las elecciones se ganan por mayoría simple. El presidente electo asumirá el 15 de agosto y gobernará durante los próximos cinco años.

Alta Voz: MILDA RIVAROLA, SOCIÓLOGA Y ANALISTA POLÍTICA PARAGUAYA
"Es la primera vez que el Partido Colorado siente que puede caer"

¿Cuál es la expectativa en Paraguay?
Por primera vez hay la alternativa de que caiga el Partido Colorado. Lo que está sucediendo es que el ex obispo tiene una intención de voto sostenido hace más de un año, por encima de la candidata colorada, y eso hace inéditas las elecciones.

El presidente Nicanor Duarte ha hecho declaraciones muy fuertes contra Lugo y la prensa. ¿Es normal que un presidente haga una campaña política tan abierta? ¿Eso hace que los rumores de fraude sean válidos?
Es la primera vez que los colorados sienten que pueden caer, porque antes ellos siempre tenían asegurada la victoria. Pero ahora se están volviendo muy violentos. Se llegó a un nivel de agresión verbal muy alto, con discursos propios de la época de Stroessner. Están amedrentando y tratando de que la gente no vaya a votar porque están desesperados.

Si hay ausentismo le convendría a Blanca Ovelar (la candidata oficialista)...
Según últimas encuestas, ella puede ganar con un 60% de ausentismo, y a eso está jugando el presidente asustando a la gente.

Entonces se espera una jornada violenta...
Hay mucha incertidumbre, pero también hay sectores, sobre todo campesinos y pobres suburbanos, que no tuvieron nunca un candidato, a quienes siempre pagaron para ir a votar. La pregunta es cómo van a reaccionar ellos ante mecanismos de fraude abierto.

¿Qué pasa si hay fraude?
Los colorados van a hacer cualquier cosa por no salir del Estado, pero me cuesta creer que hagan actos demasiado violentos delante de la cantidad de observadores y de prensa internacional que hay ahora en Paraguay. Va a haber un costo político demasiado alto si es que ganan así. Se les va a hacer muy difícil hacer eso impunemente delante de todo el mundo.

Si gana Lugo, la gobernabilidad igualmente será complicada porque el Partido Colorado no va a desaparecer...
En ningún caso, porque si gana Blanca Ovelar tampoco porque muchos colorados no la quieren. Los próximos cinco años son inciertos para la gobernabilidad en el Paraguay.

¿Cuál será la posición de la Iglesia Católica con respecto a Lugo, si logra la presidencia?
La Conferencia Episcopal Paraguaya y el Vaticano tuvieron posiciones muy duras hace un año, cuando Lugo lanzó su candidatura y lo suspendieron. Pero descubrieron que eso les restaba acólitos. Solamente un sector muy conservador y de derecha estuvo de acuerdo con la suspensión, y sucedió que los adherentes de Lugo empezaron a llamarlo públicamente monseñor. Cuando la jerarquía católica se dio cuenta de que ese castigo no le funcionaba, entonces optó por no decir nada. Incluso la mayoría de las bases católicas están haciendo militancia por Lugo.

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