Por Rafael Valdizán
Formó parte de la corriente glam de fines de los años 80 y, como tal, White Lion se vio pronto forzado a colgar guitarra, bajo y batería una vez entrados los 90, tras el arrebatado ingreso de las huestes del grunge, que, sin otro artilugio que una necesaria vuelta al garaje, mandó al olvido a bandas como la de Mike Tramp, entre otras, que durmieron hasta que de nuevo encontraron las condiciones propicias para tentar un retorno sin muchas luces, pero retorno al fin.
En los últimos años hemos asistido así a reuniones de bandas como Ratt, Winger, Poison y, desde luego, White Lion, lejos del 'glamour' y conscientes de que hoy apenas deberán conformarse con una modesta porción de pantalla, dado que el panorama musical contemporáneo tiene sus fichas apostadas, principalmente al rock independiente, cuando no a otros géneros.
Ahora, con cuarenta y pico de años, estos otrora rockeros de lentejuelas, trapos, delineadores de ojos y largos cabellos escarchados lucen tal vez menos llamativos y quizá con la mira focalizada en la oferta musical.
Si somos justos, White Lion, a diferencia de colegas menos memorables, trató al menos de marcar alguna distancia del común denominador, a través de ciertas herramientas fundamentales: una privilegiada primera guitarra (la de Vito Bratta), el carisma de su vocalista (Mike Tramp) y una propuesta lírica que, lejos de regodearse en farras y excesos, tópicos favoritos de sus coetáneos, propuso reflexiones sobre temas sociales, ecológicos y cotidianos. Claro, algunos podrían reprocharles que hablar de niños desamparados o de Greenpeace nada tiene que ver con la callejera esencia del rock and roll; pero en un contexto de saturación de violencia, drogas y sexo (trilogía temática muy asociada con el género), las letras de White Lion sirvieron de ventilación.
Personalmente, destaco la agudeza del binomio Tramp/Bratta a la hora de crear melodías fáciles que podían quedarse en tu subconsciente, más allá de que escucharas otros tipos de rock: de pronto uno se sorprendía tarareando un "Broken Heart", un "Lonely Nights" o un "Lady of the Valley". Sin contar con que cada uno de sus trabajos incluía verdaderas detonaciones de buen rock, como "Fight to Survive", "Warsong", "Lights and Thunder" o el sentido homenaje a la memoria de Stevie Ray Vaughn en la instrumental "Blue Monday".
Este miércoles (23 de abril), un remozado White Lion tocará en Lima. Viene Mike Tramp como único miembro original, y con un nuevo disco en estanterías: "Return of the Pride". La cita será en la discoteca Vocé (Av. Petit Thouars 2161, Lince). Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro.
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