Por Norka Peralta Liñán
Las doscientas alpacas de don Juan Valeriano Sacari se resisten durante la mañana a entrar al ambiente preparado para que ellas puedan resistir las bajas temperaturas que caerán en mayo sobre el distrito de Santa Rosa de Mazocruz, en la provincia de El Collao, a unas cuatro horas de la capital puneña.
El fotógrafo intenta captarlas en el preciso instante en que ellas ingresan a su cobertizo, un cálido ambiente hecho de adobe, troncos de eucalipto y un techo de metal, pero ellas se asemejan a los niños que se resisten a entrar al aula después del recreo. Miran de reojo y de frente, con miedo, pero masticando en el hocico un escupitajo travieso que no llega, pero asusta.
Don Juan, que parece ser el profesor de estos niños malcriados, le asegura al ingeniero Juvilio Jaén Romero, encargado del Área de Apoyo a la Producción Agropecuaria del Programa Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos (Pronamachcs) en Puno, que sus alpacas sí están utilizando el cobertizo preparado hace poco por esta entidad. "A las 5 y 30 de la tarde solitas entran", le dice don Juan al funcionario, mientras sus alpacas se largan al campo.
Las alpacas de este distrito disfrutan los últimos días de un frío tolerable, que llega a los 13 grados centígrados, pastando el escaso forraje que crece a más de 4.000 metros de altura. Cuando llegue mayo, todo cambiará. Miles de ellas, sobre todo las pequeñas, morirán y las madres abortarán sus crías. Es un vaticinio aterrador, pero cierto, en esta localidad que desde hace unos años se ha convertido, según Defensa Civil, en uno de los lugares del sur del país más azotados por el friaje, que es la suma aterradora de bajas temperaturas y heladas. El año pasado murieron más de 1.500 alpacas bebes y otras mil perdieron a sus crías.
En los últimos días ha habido bajas repentinas de temperaturas que han llegado a 18 grados bajo cero y la población, dedicada a la crianza de alpacas, ha empezado a alarmarse. Todos piden que el Pronamachcs construya más cobertizos. Esa entidad ha previsto levantar 543 cobertizos en toda la región durante mayo y junio. Sin embargo, la cifra se queda corta ante la necesidad de proteger a las más de 80.000 alpacas que poseen los 8.000 habitantes de Santa Rosa de Mazocruz, cuando la temperatura llegue hasta los 27 grados bajo cero.
Frente al grave panorama que se avecina para su distrito, el alcalde Ismael Acero Mamani ha previsto esta semana una reunión de urgencia en la que la población dará a conocer sus necesidades de cobertizos y de alimentos para alpacas, así como de medicinas para los menores de edad que padecen enfermedades respiratorias agudas durante los meses del friaje. En el 2007, se reportaron 800 niños enfermos como consecuencia de las bajas temperaturas.
El concejo ha propuesto que el distrito sea declarado en emergencia por el friaje. "No podemos seguir arriesgándonos a que mueran nuestros animales. Necesitamos el apoyo del Estado lo más pronto posible. No hay forraje para alimentar a las alpacas durante estos meses porque no ha habido lluvias y tampoco contamos con medicinas para curarlas. La crianza de alpacas es el único sustento económico de las familias de esta zona y no las podemos perder", dice el alcalde en su oficina; mientras, en la plaza del distrito, decenas bailan y celebran anticipadamente los 65 años de fundación política de Santa Rosa de Mazocruz el 5 de mayo de 1943. Es tiempo de celebrar, hasta que el friaje inminente lo cambie todo.
EL DATO
La importancia de los cobertizos
Un cobertizo de alpaca cuesta S/.6.250 y puede llegar a cobijar de 50 a 200 camélidos, en promedio. Además de protegerlas del frío intenso, el ambiente asegura una mejor calidad de la fibra del animal. En todo Puno hay actualmente 1.638 cobertizos, pero se requieren más.