El Ejército y la culpa
Señores Directores:
A pesar del pacto de silencio que sigue vigente entre quienes hace más de quince años decidieron la creación de un comando de aniquilamiento dentro del Ejército Peruano, la justicia ha podido abrirse paso. Lo ha hecho porque en el Perú hay hombres y mujeres valientes que no tuvieron la menor duda de denunciar desde un inicio una de las páginas más crueles de nuestra historia. Lo hicieron porque tuvieron la certeza y la convicción de que los crímenes del destacamento Colina no eran producto de su imaginación ni de alguna aversión particular hacia las Fuerzas Armadas. Luego de la sentencia del Caso La Cantuta, el pacto de silencio debe quebrarse. El Ejército Peruano esta en la obligación de deslindar, de una vez y para siempre, con los torturadores y asesinos que se cobijaron bajo su manto y protección. De una vez y para siempre nuestro Ejército tiene la oportunidad histórica de reconocer el más grave error de su historia. El error de haber aceptado la creación de un escuadrón de la muerte en su interior por obra y gracia de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
Atentamente,
JAVIER TORRES SEOANE
Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
No era necesario para el Ejército esperar la sentencia del Poder Judicial para ofrecer disculpas de forma pública y visible por los crímenes del grupo Colina. Sus propias investigaciones y responsabilidades ante la paz interna y la reconciliación nacional le llaman a hacer ese descargo.
Alertas al desarrollo
Señores Directores:
Importante el artículo de Hugo Guerra (19/4/2008), quien resume el desproporcionado ar-mamentismo chileno, que con el pretexto de la "renovación de material obsoleto", y su fuente de financiamiento con el 10% del canon a su producción de cobre, es ahora la mayor potencia militar de Sudamérica. Pero Chile tiene ahora un gran problema. Ellos lo llaman la estrechez energética. Prácticamente no tienen yacimientos de petróleo ni gas, a diferencia de sus tres vecinos (Argentina, Bolivia y Perú) que lo tienen en abundancia. La sequía del último año pone en riesgo su desarrollo. ¿Este escenario no se parece al de 1879? ¿No ambicionarán los grandes yacimientos de gas de Bolivia y los recursos naturales del sur del Perú, como fue con el salitre en el siglo XIX? ¿El tema de la delimitación marítima no puede ser un detonante? Estemos alertas.
Atentamente,
ÓSCAR ABEL BELLINA
DNI 09076521
El 2008 no se parece a 1879 ni podría parecerse, pues hoy hay nuevos mecanismos para resolver diferencias. Por ejemplo, el diferendo marítimo que el Perú y Chile tienen se lleva pacíficamente en la corte de La Haya. Y hay, además, una conciencia pacifista y pro desarrollo que nos obliga a estar más alertas a las demandas estratégicas de la educación, la salud y la inversión que a los comprensibles reclamos de las Fuerza Armadas para que se les aumente el presupuesto de defensa.