Hay que llamar la atención, esta vez positivamente, sobre la dinámica gestión que viene realizando el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo en los últimos meses.
Lo último, en todo esto, ha sido la reactivación de las inspecciones laborales, que han llevado a incorporar a planilla a un millar de trabajadores solo en Lima.
La ciudadanía valora esta política, sin sesgos de ningún lado, basada en una permanente, activa e imparcial fiscalización para hacer cumplir la ley.
Lo que debe quedar claro es que las funciones principales de una empresa tienen que estar a cargo de trabajadores estables, con todos los beneficios laborales que la ley actual prevé. Otra cosa son las labores secundarias y de servicios, que pueden ser ejecutadas a través de 'services' y contratos temporales.
Asimismo, es también adecuada la propuesta del Ministerio de Trabajo para que los trabajadores de 'services' accedan al pago de utilidades en las empresas en las que sirven, junto con el resto de la planilla. No puede dejar de considerarse que todos los trabajadores contribuyen, de una u otra manera, con los resultados de la empresa.
Así pues, hay que dejar de lado los radicalismos, del lado empresarial o sindical, para propiciar un entorno laboral civilizado, digno, competitivo y productivo que beneficie finalmente a todos.
Ello demanda, claro está, que el Gobierno propicie sin más dilaciones la formalización de las empresas, sobre todo de las pequeñas y las microempresas. También que la Comisión de Trabajo del Congreso deje de lado la politiquería y el populismo. Y luego, es indispensable que las empresas apuesten por el orden y por el país, formalizando sus planillas y no esperando las multas y sanciones de la autoridad laboral.