SAO PAULO [AP]. La esperanza va menguando mientras siguen pasando las horas. Los socorristas reconocieron que están disminuyendo las posibilidades de encontrar vivo al sacerdote Adelir Antonio de Carli, luego de que desapareciera el domingo cuando se impulsó por los aires atado a mil globos inflados con helio.
El cura llevaba un casco, un traje térmico y ropa impermeable al despegar de la ciudad portuaria de Paranaguá, en el estado de Paraná, al sur de Brasil.
"Cada vez es más difícil conservar el optimismo", afirmó Johnny Coelho, comandante del Departamento de Bomberos de Penha. "Las posibilidades de encontrarlo vivo disminuyen con cada día que pasa".
Embarcaciones y aviones de las fuerzas armadas, así como helicópteros y pesqueros privados, continúan buscando frente a la costa meridional brasileña, mientras que unos 30 bomberos buscan al clérigo en los espesos bosques aledaños a la costa.
De Carli intentaba completar 20 horas en el aire, impulsado por los globos, con el fin de recabar fondos para la construcción de un centro de descanso espiritual para camioneros.
TRAGEDIA ANTICIPADA
Marcio Andre Lichtnow --instructor de parapente que tuvo como alumno a De Carli-- dijo que la desaparición del sacerdote era una tragedia anticipada. Lichtnow calificó al sacerdote de 41 años como un individuo fuerte y ansioso. "Tras dos o tres meses, le pedí que abandonara el curso debido a su personalidad, que no era la ideal para practicar el parapente", explicó el instructor.
Según Lichtnow, días antes de iniciar el vuelo, De Carli lo llamó por teléfono para contarle sus planes. "Le dije que los vientos lo llevarían hasta Sudáfrica", agregó el instructor. "Me indicó que lo había estudiado todo cuidadosamente y que seguiría adelante. Honestamente creí que bromeaba".