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Punto de vista

Economía en la ciudad

Por Eduardo Morón. Economista *

En estos días es imposible sentir que las autoridades tratan a toda costa de darnos unas lecciones de economía. Para muestra, algunos de los conceptos que nos saltan a la vista en esta lucha diaria por transitar por la ciudad de Lima.

Externalidades. No son extremidades ni esas cosas que nos salen en la piel cuando el cebiche de mariscos tenía alguno que no estaba totalmente limpio. Externalidades son costos que alguien nos impone. A veces, somos nosotros los que imponemos esos costos en otros. Lo central es que no son costos que nosotros mismos nos imponemos. Ahora esos costos no es plata que tengamos que pagar, sino molestias que nos obligan a padecer. Ejemplo de esto es el tráfico en la ciudad que se ha vuelto un dolor de cabeza producto de la decisión del alcalde de iniciar varias obras a la vez en las principales avenidas de la ciudad. El alcalde Castañeda está empeñado en que recordemos a su parentela en doble turno. Premio para él por generar un costo a todos los limeños quienes conducen o son conducidos en mayor tiempo perdido, más hígados revueltos que sanar y, por supuesto, menos tiempo en la cama para dormir.

Monopolio natural. No, no es una versión 'diet' del clásico juego de Parker Brothers, sino cuando es más eficiente que una única empresa atienda a todo el mercado porque resultan mucho más importantes consideraciones de economías de escala, es decir, ahorros por producir muchas unidades. Ejemplo de esto es la empresa que va a producir las nuevas placas de rodaje. No tiene sentido tener dos empresas haciendo placas porque los costos por unidad serán mucho más reducidos en la medida en que se puedan hacer más con la misma máquina. Ojo que esto depende de si la máquina es o no lo suficientemente flexible para hacer otras cosas. Normalmente, estas empresas requieren que alguien las regule, pues pueden aprovechar para poner el precio que se les antoje. Lo ideal es que el Estado tenga información muy precisa sobre los costos de la empresa para regular el precio. Sin eso no hay forma de evitar los potenciales abusos.

Costo hundido. ¿Usted es de los que pidieron permiso en el trabajo o, peor aun, no fue a trabajar todo el día para pasar con su auto la revisión técnica que arbitrariamente estableció la Municipalidad de Lima? El costo de haberlo hecho más el precio del supuestamente importantísimo servicio que recibió es lo que se conoce como costo hundido. Es decir, plata que no podrá recuperar. En muchos otros casos uno siempre puede recuperar parte de lo invertido, por ejemplo, ese auto que pasó la revisión técnica podrá ser vendido y usted recuperará parte de su capital. Otro ejemplo es el costo que pagó por las placas del auto que hoy conduce. Esas que por alguna razón dejarán de ser válidas en unos meses más. Usted ya pagó por registrar su auto, pero ahora quieren que paguemos otra vez y para completar la novillada ¡quieren que lo hagamos cada cinco años! Un escándalo.

* INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO

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