CRISIS BILATERAL LATENTE
Por Susan Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. Nuevamente, y cuando parecía que la llamada diplomacia de micrófonos se había calmado, volvieron los enfrentamientos verbales entre las autoridades de Colombia y Ecuador, esta vez por cuenta de la disposición de Ecuador de reconocer a las FARC como una organización beligerante.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa, en una entrevista el miércoles para Venezolana de Televisión, dijo que "si las FARC dejan esas prácticas (secuestros y atentados) y cumplen con las condiciones para ser tratadas como fuerza beligerante, es decir, que controlen un territorio, que tengan una fuerza armada organizada, que respeten los códigos de guerra (...) por supuesto que tendríamos que reconocerla como fuerza beligerante".
Correa también volvió a manifestar la aversión que tiene contra el presidente Álvaro Uribe, al que llamó "aprendiz de emperadorcito", y recordó la violación de territorio ecuatoriano por parte de Colombia el 1 de marzo pasado, cuando Fuerzas Armadas colombianas bombardearon en Ecuador el campamento de 'Raúl Reyes', segundo hombre de las FARC y resultaron muertas 25 personas, entre ellas el cabecilla terrorista, un ecuatoriano y tres mexicanos.
Ayer desde Quito, su ministro de Defensa, Javier Ponce, lo justificó y señaló que lo que Ecuador busca es "frenar las incursiones rebeldes a su territorio" y promover una salida política a un conflicto que afecta la seguridad de su país.
El Gobierno de Colombia reaccionó inmediatamente a través del canciller Fernando Araújo quien anunció que elevará una protesta diplomática ante Ecuador, con copia a la Organización de Estados Americanos (OEA), por "las declaraciones que ha estado haciendo recientemente el presidente Correa, que violan los acuerdos que hemos logrado". Araújo recordó, además, que "desde la cumbre del Grupo de Río y después en la reunión extraordinaria de cancilleres de la OEA, convenimos un programa de acercamiento con el Ecuador y se hizo un pacto para no más declaraciones negativas de los miembros de los gobiernos.
"Consideramos que un país democrático no puede caer en la tentación de darle ningún tipo de estatus a grupos que ejecutan actos de terrorismo permanentemente. Yo mismo estuve secuestrado seis años por las FARC y le doy fe a la comunidad internacional de la calidad de terroristas de las FARC". El canciller añadió que la nota diplomática se referirá tanto al tono como al contenido de las declaraciones de Correa.
Uribe dijo que "en una democracia no se le puede reconocer estatus de beligerancia a un grupo violento". Añadió que no es posible "que a alguien en el mundo se le ocurra que a un grupo terrorista hay que reconocerle que administra justicia".
Además pidió a los colombianos que "unánimemente cierren filas para defender nuestra democracia y evitar esos atentados contra la democracia que se dan cuando se propone el estatus de beligerancia en una democracia en favor de un grupo terrorista".
EFECTO CONTRAPRODUCENTE
Las declaraciones de Correa también generaron críticas en su propio país. El partido Sociedad Patriótica anunció que presentará un informe de minoría en el Congreso, pues no es clara la posición del Gobierno frente a la presencia de las FARC en el Ecuador y reafirmó que seguirán adelante con las investigaciones sobre los supuestos nexos del régimen de Correa y el grupo terrorista colombiano.
Horas después, en un comunicado Ecuador negó que reconocerá a las FARC como fuerzas beligerantes y dijo que las declaraciones de Correa habían sido distorsionadas.
Añadió que el mandatario expresó que "la política del Ecuador es rechazar la presencia de dicho grupo irregular en territorio ecuatoriano" y que además destacó la política de "censurar las prácticas que atentan contra el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, así como conductas ilegales de apoyo al narcotráfico".
Sarkozy quiere a Chávez de mediador
PARÍS [AFP]. El presidente francés Nicolas Sarkozy expresó su deseo de que su par venezolano Hugo Chávez siga comprometido en las negociaciones con las FARC, tras asegurar que no renunciará a obtener la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt.
"Fui muy criticado cuando recibí a Chávez aquí (pero) deseo que siga comprometido" en las negociaciones para obtener la liberación de Betancourt, dijo el mandatario en una entrevista televisada, con motivo del primer aniversario de su llegada al poder.
"No renunciaré, no cederé", aseguró Sarkozy al evocar "las condiciones abominables" de detención de Betancourt, en poder de las FARC desde hace seis años. "Considero que está martirizada", enfatizó.
Preguntado sobre si las negociaciones podrían haber sido más discretas, Sarkozy reconoció: "Quizás me equivoqué". Dijo que no era fácil tomar iniciativas como el envío de una misión médica de urgencia, a principios del mes de abril. Gracias a la presión diplomática francesa, tenemos una prueba de vida de Betancourt, se congratuló Sarkozy. "No es poco para la familia", consideró.