Es bienvenida cualquier propuesta de orden y formalidad, pero siempre y cuando sea oportuna, razonable y no onerosa. Tal atingencia es pertinente ante el controvertido anuncio de renovación de placas vehiculares, por parte del Ministerio de Transportes, en el que se siguen produciendo cuestionables marchas y contramarchas.
¿Cómo se puede justificar la renovación de placas cuando ni siquiera ha concluido el proceso de revisiones técnicas? ¿Y no es contradictorio que un sistema que se anuncia como superseguro tenga una vigencia de tan solo cinco años?
Otro aspecto polémico y criticable es el de los costos, que luego de varias especulaciones en las que se hablaba de un tope de 200 soles, finalmente ayer el precio ha sido rebajado a 70 soles. La verdad es que el MTC queda muy mal parado con estas contramarchas, que revelan improvisación, restan seriedad a cualquier propuesta y dan lugar a la suspicacia: ¿Se nos quiere obligar a renovar placas principalmente para conseguir recursos?
Todo esto revela una falta de respeto a los ciudadanos y a la reiterada política gubernamental de simplificación administrativa.
En lugar de seguir dando tumbos, el MTC tiene que estudiar a fondo el tema, ordenarse a sí mismo antes de pretender hacerlo con otros, y recordar que las entidades del Estado están para servir al ciudadano y no para acosarlo con más trámites burocráticos ni para abrumarlo con sobrecostos innecesarios.