Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo
El mundo moderno se ha formado por medio de las conquistas. Comencemos por la más antigua de las conocidas con certeza, gracias al historiador griego Herodoto: las conquistas de Ciro II el Grande, fundador del Imperio Persa, el cual duró 200 años hasta que fue destruido por el macedonio Alejandro Magno, el conquistador más genial de todos los tiempos, que vivió en el año 356 a.C. y que extendió su imperio desde las tierras griegas y macedonias, hasta la India, muriendo muy joven, a los 33 años.
Pero tal vez no se queda atrás el romano Julio César, conquistador de la Galia, actual Francia, de parte de España, de Egipto y de muchos otros territorios más en Europa. Julio César escribió varios libros, que han llegado hasta nosotros. Ellos son: "Comentarios a la guerra de las Galias" y "Comentarios sobre la guerra civil", escritos durante las pausas invernales de sus campañas militares. También escribió otros textos de los cuales se conservan solo fragmentos, como algunos discursos y poemas, y "De analogía", obra compuesta originalmente por dos libros dedicados a Cicerón, a quien consideró figura fundamental de la elocuencia latina. Alejandro, en cambio, no escribió nada. Hasta el día de hoy se discute quién fue más importante. Como resultado de las campañas de Julio César, el territorio que conquistó fue considerable, pero cuando comenzaron a regir los emperadores romanos, tuvo una amplitud extraordinaria.
En el Imperio Inca, Túpac Yupanqui, el décimo monarca, conquistó a los chimúes y luego a los quiteños, parte de la actual Colombia y por el sur abarcó una gran extensión del actual territorio chileno. Su imperio tuvo la mayor extensión de la Amerindia. Posteriormente, Hernán Cortés y Francisco Pizarro conquistaron México y el Perú, pero ambos territorios fueron más pequeños que los avasallados por el mencionado inca.
Sin embargo, el imperio más grande de todos los conocidos, ha sido el del mongol Gengis Khan, a quien muchos consideraron el hombre más importante de la historia mundial, quien logró reunir bajo su mando a las errantes tribus mongólicas, formando con ellas un inmenso ejército, con el cual conquistó parte de Europa Central, lo que actualmente es Rusia, China y el sur de la India.
Pasemos ahora a la modernidad. El más grande de los conquistadores fue Napoleón Bonaparte, que durante varios años, partiendo desde Francia, ocupó el imperio austríaco, todo el centro de Europa, Polonia, los Países Bajos y penetró hasta España, donde encontró una tenaz resistencia y cuyo bicentenario se conmemora precisamente el 2 de mayo del presente año.
Hasta la época de Napoleón, y mucho después del auge del imperialismo británico en el siglo XIX, se consideraba a los conquistadores como héroes. Mas llegó un momento en el que las cosas tomaron un cariz diferente. Cuando un país invade a otro con la intención de conquistarlo es condenado acerbamente por la mayor parte de la opinión mundial. Lo mismo ocurre con las guerras. Ningún país acepta que las inició y trata de justificarse acusando al enemigo. Hoy en día el imperialismo es considerado abominable y los conquistadores son absolutamente diferentes a los de siglos anteriores.
¿A qué se debe el cambio de la manera de pensar sobre los conquistadores? Creo que la respuesta está en el nacimiento de la democracia, tanto en Europa como en Estados Unidos, porque en un sistema democrático no existe el ánimo de opresión. Si existiera, dicho sistema dejaría de ser lo que llamó Lincoln: "Un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Desgraciadamente, desde hace algunos años, se viene violando la democracia pues las invasiones ocurren con lamentable frecuencia. El ejemplo más significativo de esto es la invasión de Iraq por parte de Estados Unidos, lo cual ha generado una guerra catastrófica que afecta, de uno u otro modo, la paz mundial.