El lunes deportivo amaneció ayer comentando las declaraciones de Claudio Pizarro en contra del presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Manuel Burga. Algo que no hace otra cosa que recordar los largos episodios de críticas que soporta Burga desde que decidió mantenerse en el cargo contra viento y marea.
Revisando archivos hallamos declaraciones de Francisco Lombardi, quien incluso llegó a ser su vicepresidente pero renunció cuando vio que el proceso no caminaba ni para adelante ni para atrás.
"Burga no puede ser presidente sin tener una federación representativa en la cual no estén ni la 'U', Alianza y Cristal", dijo en ese momento.
Si la impopularidad de Burga rebasa todos los límites en el ambiente futbolero, fuera de él incluso hasta el mismísimo presidente de la República, Alan García, llegó a decir: "El pueblo pide que se haga algo. Cuando voy por las calles hay mucha gente me dice eso". Y Burga parece no escuchar, o mejor dicho prefiere hacerse el sordo.
Defensa propia
Muy temprano y en el mismo Canal (América Televisión) donde la noche anterior Pizarro había declarado que "debería irse de una vez", no sin antes recomendar una auditoría, ayer se escuchó la voz del resistido presidente de la FPF.
En contacto telefónico con el noticiero "Primera Edición", Burga se defendió de las críticas. "Las comisiones seleccionadoras han sido auditadas desde 1992", y dijo que sus resultados contables están publicados en la página web del organismo rector que cualquiera puede ver.
En cuánto a la acusación del capitán del seleccionado que es perseguido por ser incómodo para la FPF (de allí su castigo, aduce), Burga negó que haya tenido injerencia en la sanción de 18 meses que le impuso la Comisión de Justicia (CJ) junto a Jefferson Farfán, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza por su supuesta participación en el Caso del Golf Los Incas.
Declaró que la comisión citó hasta en cuatro ocasiones a Pizarro para que diera su descargo. Y aclaró que la FPF ha cumplido con pagarle a los jugadores el premio ofrecido por el empate contra Brasil en noviembre del año pasado.
Ñol y los puntos claros
Desde Londres, Nolberto Solano, en declaraciones a El Comercio sostuvo que el enfrentamiento entre Claudio Pizarro y el presidente de la FPF ya parece un 'sketch' cómico. Y fue más allá: "Si yo fuera Manuel Burga renunciaría al cargo", porque "no aguantaría ser despreciado en mi país".
Ñol siguió disparando con metralleta sobre lo que pasa en nuestro medio futbolístico "donde siempre se tiene que hablar de juerga".
Las declaraciones de Solano no son más que la reiterada petición de los jugadores, técnicos y dirigentes del fútbol que se han sumado a la causa de ver a Burga lejos de la Videna, ya que consideran que su presencia sigue siendo una enorme traba para buscar soluciones justas para salir del pozo en el que se encuentra nuestro balompié.
La lista de opositores a Burga es enorme, incluso habría que recordar que el mismo José del Solar, antes de asumir el cargo de seleccionador nacional, allá por mayo del 2007 cuando dirigía a la Universidad Católica dijo: "Yo creo que hay etapas, todo cumple su ciclo. Con eso te contesto muy claramente". El problema es que el presidente de la FPF sigue sin escuchar el clamor popular.
PUNTO DE VISTA
La gravedad de una crisis*
L o que acontece con Manuel Burga ante los duros ataques que constantemente recibe, ya representa una crisis grave de autoridad. Entiendo que la autoridad tiene que legitimarse --más allá de las condiciones de poder que se obtienen-- mediante actos que permiten precisamente ganar eso: legitimidad.
Con el presidente de le Federación Peruana de Fútbol sucede todo lo contrario. Y es tal su grado de ilegitimidad --con pérdida de autoridad-- que, a quienes debe dirigir, terminan por no respetarlo. Con mayor razón los que no tienen ninguna dependencia con él. Un dirigente cuando llega a un alto cargo tiene como primera medida que sus subordinados lo respeten. Hoy vemos que cualquier personaje de su entorno se atreve a hablar mal de él y lo que es más grave, públicamente.
La conclusión que saco a estas alturas es que Burga y toda su directiva, por las acciones que realizan, no tiene ninguna autoridad para dirigir los destinos del fútbol peruano.
* Constantino Carvallo. Educador