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LIGA DE CAMPEONES: CHELSEA Y LIVERPOOL DECIDEN HOY AL OTRO FINALISTA

Endiablados y victoriosos

Manchester venció 1-0 a Barcelona y jugará la final el 21 mayo en Moscú

Manchester [DPA]. El Manchester United se clasificó ayer para la final de la Liga de Campeones al vencer por 1-0 al Barcelona, gracias a un sensacional gol de Paul Scholes, que dejó al equipo azulgrana desolado y con el rostro del fracaso dibujado en su cara.

El partido tuvo poca calidad, aunque sí una tremenda emoción, casi insoportable. Y la eliminatoria se decidió por un único gol, después del empate sin goles de la ida, anotado a los 14 minutos por Scholes.

Por primera vez en la historia habrá una final inglesa y solo queda saber quién será el contrincante: el Chelsea o el Liverpool.

El Barcelona no fue inferior a su rival, pero pagó un enorme pecado en Europa: no tiene gol. Y ahora se apresta a vivir unos días durísimos, llenos de críticas, porque se prepara a cerrar su segundo año consecutivo sin títulos. Muy difícil de asumir para un plantel que tiene a jugadores como Lionel Messi, Ronaldinho, Samuel Eto'o, Thierry Henry, Deco...

La primera parte fue extraña, como corresponde a dos equipos que atraviesan cierta crisis de personalidad. Se esperaba una salida en tromba del Manchester, pero el Barcelona supo parar el balón en los comienzos y vivió relativamente tranquilo.

El conjunto azulgrana llenó la medular con la presencia de Iniesta en lugar de Henry. Pero, más que eso, el Barza agradecía la actividad de Messi, con tremendas ansias. De todas formas, el Barcelona, fiel a sí mismo, demostró que no tiene remate, que no tiene gol.

Todo lo contrario que los 'Diablos Rojos', a los que le sobra gol por todos los sitios. Marcaron el primer tanto con la consumación de dos hechos que suelen ser fundamentales en un partido de este nivel: un error del rival y el valor de la calidad individual.

A los 14 minutos, Gianluca Zambrotta despejó muy débil hacia el centro y Scholes apareció como un huracán para soltar un latigazo desde la frontal del área que entró por el ángulo izquierdo superior del arco rival.

El partido varió de rumbo y el Manchester creció, con Carlos Tevez convirtiéndose en una pesadilla para la defensa azulgrana, que no acertaba para sacar el balón limpio desde su área. Messi intentó reanimar a su equipo y se encontró con una buena intervención del arquero Edwin Van der Sar.

Pero la eliminatoria dio una nueva vuelta de tuerca hacia el final de la primera parte, de nuevo con un Barcelona dominador. Deco se animó a llegar a la frontal del área y soltó dos peligrosos disparos. El Manchester tambaleaba y el descanso le llegó en el mejor momento. Messi ganaba la batalla individual con Cristiano Ronaldo, pero el Barcelona perdía la guerra colectiva.

El equipo de Alex Ferguson adelantó la línea defensiva tras el descanso y eso le permitió atrapar los despejes. Poco a poco, le iba ganando metros al Barcelona, que se mostraba desconcertado ante la mayor agresividad de su rival.

Frank Rijkaard quitó del campo a Iniesta y entró Henry. Poco después se fue Eto'o a cambio de Bojan Krkic. El Manchester optó por retirarse hacia su área y comenzaron los minutos de infarto, con la hinchada inglesa al borde del colapso.

El Manchester terminó el partido con sus 11 jugadores colgados del larguero de Van der Sar. El Barcelona murió con una tremenda agonía, disparando centros hacia el área y encontrándose con mil cabezas rojas. Así se despidió el equipo azulgrana de Europa, de la temporada, de todo.

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