Por Marienella Ortiz Ramírez
"A ellos no los traigo. Tienen que ir a la universidad", comenta una jornalera, de toda una vida, en la zona del Cural (Arequipa). Anita Cansalla habla sobre la ausencia de sus dos hijos en las labores de cosecha de cebollas. Gracias a los años en esta labor, Anita se encarga de organizar para uno de los mayores productores de la zona las cuadrillas de trabajadores que voluntariamente aparecen cada mañana en uno de los paraderos del distrito Jacobo Hunter.
En este último año puede dar fe de que ha observado menos gente aparecer en el paradero y más productores que tienen que conquistar a las personas con mayores sumas económicas. Esto ha originado que el jornal para las mujeres se haya incrementado hasta en dos oportunidades en los primeros meses de este año: de S/.18 a S/.20 y luego a S/.23. En el caso de los hombres si antes ya estaba en S/.25, ahora reciben hasta S/.30 por los trabajos más duros, como llenar y cargar los sacos, labor que realiza su esposo Serafín. Pese al nuevo escenario, Anita insiste en que sus hijos vivirán otra vida lejos del campo.
Un productor de la zona de Camaná, Luis Fernández Cáceres, refiere que por cada hectárea de producción de cebolla se requiere un total de 150 jornales. "Para la época de cosecha he llegado a pagar hasta S/.35, porque si no, no conseguía gente", relata.
Fernando Gómez, productor y vendedor de semillas, explica que el incremento de las hectáreas de cultivos y el crecimiento de la economía genera que la gente se dedique a otras actividades (sobre todo en las zonas urbanas) y se reduzca la mano de obra rural.
Un fenómeno adicional es que un gran número de jóvenes y adultos de Arequipa se dedica a la minería informal. "Ahora que el oro ha subido de precio, con que se encuentren un gramo al día ya obtienen sus 70 soles", refiere.
Si uno revisa las cifras oficiales del Ministerio de Agricultura a febrero del 2008, puede encontrar que en el último año en ciudades como Arequipa, Lambayeque o Ica, e incluso en zonas no reconocidas como agrícolas, como Pasco o Madre de Dios, hubo ajustes de 20% o 30% en los jornales.
Para los productores pequeños, esto se convierte en un dolor de cabeza. El tema para los agroexportadores está aún en fase de observación porque todavía los jornales en el Perú están deprimidos en comparación con el resto del mundo.
Fernando Cillóniz, presidente de la consultora Infomacción, explica que si el Perú está siguiendo los pasos del modelo agrario chileno de industrialización y mayor exportación de sus productos, lo lógico es que dentro de unos cinco años el costo de la mano de obra se duplique o triplique en los campos de nuestro país.
"Si tomamos el caso de las uvas en Chile, el primer producto que exportan al mundo, la mano de obra puede costar hasta US$40 o US$50 por jornal. En EE.UU. se paga entre US$8 y US$9 la hora. Y ni hablar de Europa", detalló. En especial menciona que las uvas y espárragos son productos con gran número de jornales.
Esta situación ha originado que en Chile se comience a evaluar si será sostenible en el tiempo seguir exportando uvas. Según la revista "Del Campo", de "El Mercurio", el 70% del costo de producción de dicha fruta se va en salarios. Como una salida, la Asociación de Exportadores de Chile pidió al Gobierno que subiera el actual porcentaje de 15% de mano de obra extranjera, con el fin de reclutarla en el Perú y Bolivia. Sin embargo, el pedido fue rechazado.
Cillóniz considera que el incremento de mano de obra es una noticia positiva e irreversible para un Perú que avanza en el sector agrario.