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EL COMERCIO. 170 AÑOS

Se busca a un nuevo escritor

El Comercio cumple un sueño antiguo: lanza un concurso anual de novela de carácter nacional, que premiará la máxima creatividad literaria peruana

Podría ser un niño mimado que crece escuchando historias de cocineras, una mujer atormentada por su infidelidad o un cazador de ballenas. Podría ser un jorobado que sufre o un escritor insomne que desea a su tía. Podría ser un vendedor de gusanos de seda, un sicario que remoja sus balas en agua bendita o un miserable que vive en París. Haga memoria, repase sus novelas y los seres humanos que cobraron vida a través de las palabras para provocar compasión, repulsión, complicidad o simplemente ternura volverán a instalarse. Las novelas tienen esa particularidad: son parte de nuestras propias historias.

El escritor siempre está cazando palabras, reescribiendo una y otra vez frases hasta encontrar el ritmo adecuado. Faulkner decía que una novela es la vida secreta de un autor, el oscuro hermano gemelo de un hombre. Y se necesita mucha imaginación para sacar ese gemelo, pero también un torrente de palabras que luchen contra la muerte. Y se necesita mucha pasión para enfrentar con desvelo esa visceral relación que se establece con los personajes, sus escenarios y sus situaciones. Apasionados de febril imaginación y disciplinados soldados del lenguaje, los escritores son personajes que premunidos de paciencia regalan a los lectores su propia ensoñación.

Hoy, que cumplimos 169 años, iniciamos también la celebración de nuestros 170 años invitando a concursar a todos los narradores. Los requisitos son: escribir una novela y ser peruano. "Este es un viejo anhelo, una forma de reconocer a los grandes escritores peruanos que nos han permitido escribir nuestra historia periodística. Premiaremos cada año a los novelistas que se animen a participar. El concurso anual será una manera de agradecer tanta creatividad", dice Alejandro Miró Quesada, director del decano.

La aventura implica riesgo y rigor, pues no existe escritor que no reconozca las dificultades de esta aventura. "Escribir una novela supone un proceso largo y paciente, de convivencia con un universo de ficción que un escritor tiene que tomar como real. Es mucho más que redactar los episodios o estructurar la trama. Supone también desarrollar una intimidad con los personajes. Esa es la razón por la que una novela toma tanto tiempo", dice Alonso Cueto, el reconocido novelista peruano que integra el jurado de este premio.

"Todas las cosas que valen la pena son difíciles, desde preparar una buena mayonesa hasta hacer una novela. Para lo segundo, se requieren méritos de resistencia muy especiales, pues la novela avanza en el tiempo y requiere de mucho trabajo para que sus detalles establezcan concordancias. Admiro las novelas de construcción compleja que al mismo tiempo son apasionantes", aclara Juan Villoro, el narrador mexicano que también tendrá la difícil tarea de evaluar a los concursantes.

El reto está lanzado. Y como dice Pablo de Santis, el literato argentino que también será juez en esta historia, solo hace falta constancia y disciplina para escribir y luego corregir: "En una novela siempre debe estar el elemento de perfección, pero también el de la espontaneidad, lo que hace a las cosas más humanas y reales".

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