El intercambio vial Eduardo de Habich-Panamericana Norte ha comenzado mal su vida pública. La obra fue abierta al tránsito hace cinco días por el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, y ya ha sido escenario de tres accidentes en menos de 24 horas.
No hubo muertos, pero entre la noche del viernes y las tres de la tarde de ayer la fatalidad rondó el 'by-pass' de Habich, cuyos trabajos aún no han concluido.
El accidente de ayer por la tarde ocurrió mientras El Comercio realizaba un recorrido por la zona del intercambio vial. Un auto Toyota, de placa BQR 189, iba a gran velocidad de norte a sur por la Panamericana Norte y, al tratar de ingresar a la pista auxiliar, chocó primero con un taxi, patinó en zigzag y terminó fuera de la pista, al pie de la subida del 'by-pass'. No hubo un muro de contención, aunque sea pequeño, que impidiera la salida del vehículo, solo una endeble malla que no ofrecía resistencia alguna. El auto quedó con las llantas posteriores metidas en una larga zanja, abierta cerca de la pista auxiliar, en la que se sigue trabajando en la instalación de cañerías de agua.
El auto era conducido por un sujeto que, por su apariencia, estaba ebrio. No tenía documentos y dijo llamarse Fernando Gago Cartolín y tener 50 años. La policía encontró en el auto un brevete a nombre de Roger Quispe Villanueva y una tarjeta de propiedad a nombre de María Antonieta Quispe Villanueva.
Más temprano, a las 6 a.m., un triple choque acabó con una pick up volcada sobre el asfalto. Según testigos, el chofer de la camioneta perdió el control debido a una elevación parecida a un rompemuelles que existe en la bajada del 'by-pass', en el sentido de sur a norte.
Y la noche del viernes una maestra jubilada cayó de una altura de 2,5 m, de uno de los dos puentes peatonales al que le faltan las barandas, las cuales han sido reemplazadas por simples mallas.
El Comercio comprobó también que no existen las suficientes señales restrictivas de velocidad.
EN PUNTOS
Urge colocar señales restrictivas
Luis Quispe Candia, presidente de la consultora Luz Ámbar, acompañó a El Comercio en un recorrido por el 'by-pass' de Habich. "Faltan pintar los sardineles de un color resaltante y colocar señales visibles restrictivas de velocidad. Debe haber muros de contención y barandas de seguridad en los puentes peatonales. Y no debe existir esa elevación en el asfalto", comentó.
Armando Molina, asesor del Concejo de Lima, admitió que aún no hay señales de límites de velocidad en los puentes. Sin embargo, aseguró que en las rampas de ingreso han sido colocadas y establecen que el límite es de 45 kilómetros por hora.