Estudios de abogados son ahora modernas empresas legales
Por Luis Felipe Gamarra
En la práctica, me dice el doctor Jorge Manini, representante de la firma Manini-Padrón, los abogados se parecen a los peces pequeños del arrecife que nadan alrededor de las ballenas, para alimentarse del plancton que arrastran los enormes mamíferos a su paso. "En ese sentido, las empresas son como las ballenas", señala Manini. Si traducimos la metáfora del arrecife al contexto que experimenta la economía del país, podríamos afirmar que por cada ballena que llega al litoral desde mares remotos para quedarse en el país habrá un grupo de abogados para acompañar a cada una de estas en su periplo naval.
Como un reflejo del crecimiento de la economía, (según el INEI en febrero alcanzó el 11,92% del PBI respecto a febrero del 2007), producto de las ingentes inversiones en diversos sectores productivos (principalmente en telecomunicaciones, energía, minería y pesquería) el mercado de los servicios legales no solo ha demostrado dinamismo en términos de volumen; los estudios de abogados también se han modernizado, sofisticando y diversificando su oferta en diversas ramas del derecho corporativo y se han especializado en temas como fusiones, adquisiciones, banca y finanzas.
Según Jorge Muñiz, cabeza del Estudio Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Luna-Victoria, el desarrollo de la actividad jurídica ha sido paralelo a la actividad corporativa: "Los estudios son un apoyo para las empresas. Si ellas crecen, crecemos nosotros, porque requieren más servicios. En los años 90, producto de la crisis, nos especializamos en reestructuraciones. Ahora, con una economía más sólida, desarrollamos fusiones y adquisiciones como nunca antes se había visto, impulsadas tanto por la inversión local como extranjera", afirma Muñiz, que representa a la firma que participó en el 42,5% de todas las fusiones y adquisiciones en el 2007. Muñiz trabaja con otros 190 abogados, repartidos entre Lima, Trujillo, Arequipa, Ica, Chincha, Quito y Guayaquil, que hacen de su firma la más grande en términos de infraestructura.
Producto del crecimiento, Muñiz, tal como el Estudio Rodrigo, Elías & Medrano, ha dividido su firma según sectores productivos (comercio exterior, transporte, comunicaciones, energía y minas, pesquería, turismo, agroindustria, etc,). Para Muñiz, significa una manera de entender la economía más allá de las clásicas ramas del derecho.
ÉRASE UNA VEZ
El 4 de octubre de 1878, el doctor Manuel Olaechea Guerrero fundó el Estudio Olaechea. Entonces era un prominente jurisconsulto que ejercía el derecho en una Lima de posguerra. Como sucedía con las primeras firmas, el estudio creció, delegando las labores administrativas y financieras a uno de los socios principales del estudio, como dictaba la costumbre de la época (incluso en muchos casos hasta los años 90). Dentro de un estudio, entendido como una asociación libre de profesionales, era inimaginable contratar personal que desempeñase tareas administrativas en términos de gerencia, finanzas, recursos humanos o sistemas. Siete años atrás, José Antonio Olaechea, cuarta generación del tronco familiar, transformó la conservadora firma en una moderna empresa jurídica.
Ahora, 130 años después, el Estudio Olaechea posee un edificio concebido estrictamente para fines jurídicos, con una división administrativa formada por cerca de 40 personas, entre personal administrativo, financiero y de apoyo. En los últimos cinco años, incrementaron el número de abogados de 20 a 35, en proporción al crecimiento de su cartera de clientes. "Nos modernizamos de manera radical para seguir compitiendo en el mercado. El desarrollo del derecho corporativo, fruto del dinamismo de la economía, nos hizo entendernos a nosotros mismos como una empresa", señala Olaechea.
Del mismo modo, Ismael Noya de la Piedra, socio principal del Estudio Luis Echecopar García, señala que el desarrollo de las firmas jurídicas no solo se percibe por la empresarialización de los mismos estudios, sino por el desarrollo de servicios más sofisticados. "Hace cinco años el estudio se dividía en tres grupos importantes, que eran derecho tributario, procesal y laboral. Lo que tenía que ver con derecho mercantil lo colocábamos dentro del área corporativa. Ahora, dentro de esa área, hemos tenido que clasificar subramas que abarcan desde el derecho de la competencia, derecho internacional, arbitraje, banca, finanzas, fusiones y adquisiciones, propiedad intelectual y regulaciones. La actividad misma de la economía nos ha obligado a especializarnos en temas relativos a las empresas", señala Noya. El Estudio Luis Echecopar García se fundó en 1950. En 1992 eran 12 abogados. Ahora, estiman que finalizarán el 2008 con 80 letrados.
Al principio, los estudios se dividían entre los socios fundadores, que eventualmente veían todo tipo de temas. Ahora, la práctica moderna del derecho ha llevado a las firmas a organizarse en pirámides jurídicas encabezadas por los socios principales, seguidos por los abogados asociados, abogados contratados, hasta llegar a los practicantes. Los abogados asociados dirigen equipos según la especialidad que desempeñan. En el caso del Estudio Muñiz, existen socios principales, socios senior, abogados asociados senior y abogados asociados. "Ya no existen los abogados todistas, ahora te especializas o desapareces", señala Muñiz.
PRIVATIZACIONES S.A.
Para José Antonio Payet, representante del Estudio Payet,Rey,Cauvi, el despertar de la actividad legal comenzó en 1994, a partir de la privatización de empresas estatales como la Compañía Peruana de Teléfonos y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, así como las Empresas de Energía Eléctrica Lima Sur y Lima Norte, entre otras. "Todo estaba en manos del Estado, que era un gran consumidor de servicios legales. Una vez que las empresas extranjeras entraron, buscaron abogados expertos en temas de regulación, telecomunicaciones, energía, petróleo, electricidad. Por su naturaleza, los estudios son la pista natural de aterrizaje para la búsqueda de personal especializado. Tuvimos que adaptarnos rápidamente. En un principio, la demanda del mercado sobrepasó la oferta laboral existente, y los estudios buscaron profesionales en los ministerios, fuera del país o en entidades públicas. Eso nos llevó a sofisticarnos en temas precisos del derecho financiero", explica Payet.
Como resultado de la sofisticación, a fines de los años 90 aparecen pequeños estudios especializados, conocidos como boutiques legales. Ejemplos de esta diversificación son el Estudio Rebaza, Alcázar & De las Casas, el Estudio Delmar Ugarte y el Estudio Bullard, Falla, Ezcurra. Alberto Rebaza, ex integrante del Estudio Rodrigo, Elías & Medrano, señala que su firma se especializa en derecho financiero: compra-venta de empresas, concesiones, reestructuraciones, mercado de capitales y financiamientos. "En los años 90 los estudios se especializaron de la puerta para afuera, y brindaron mejores servicios. Pero en esta última década los estudios se han profesionalizado para adentro, fruto del crecimiento de los estudios, y contrataron un staff administrativo que permitiera que los abogados se aboquen a su trabajo. Incluso se han mejorado las reglas entre los socios, que no siempre han sido claras y provocaron la escisión de muchos socios en estudios en los últimos años". Rebaza señala que el 'boom' en la actividad legal se percibe en todos los sectores: "No solo vemos operaciones de 100 millones, sino de 20, de 30, en todas los sectores productivos". Según el Perú Top 10.000, el Estudio Rebaza, Alcázar & De las Casas alcanzó la segunda cifra más alta de crecimiento del año 2006: 63,37%.
CÁTEDRA MODERNA
Otro indicador que sirve para afirmar que los estudios han crecido por la intensificación de la actividad empresarial es el desarrollo del derecho corporativo en la cátedra universitaria. "Hace 25 años no te enseñaban derecho financiero, derecho de la empresa, derecho de finanzas, derecho bancario, bolsa de valores, títulos valor, mercados de capitales, derecho de la competencia, de la propiedad intelectual, propiedad artística; esas materias son nuevas, han pasado de ser cursos electivos a ser materias básicas en los últimos dos o tres años", señala Jorge Avendaño, profesor en la Universidad Católica del Perú.
La Universidad del Pacífico acaba de estrenar su facultad de derecho, con una evidente inclinación a los negocios. Eduardo Ferrero Costa, decano de la facultad, opina que el abogado moderno no podrá sobrevivir sin saber de economía, empresa y negocios. "El empresario no necesita un traductor que interprete la ley. El empresario moderno sabe de derecho. Necesita un experto que hable su mismo idioma a la hora de diseñar estrategias que resuelvan sus requerimientos", dice Ferrero.
Hasta marzo de 2008, según el Colegio de Abogados de Lima, existen 42.912 colegiados. El CAL no posee cifras del número de estudios existentes, pero presentarán cifras al respecto en los próximos meses. Pero, para la mayoría de abogados entrevistados, es evidente que estos han crecido.
Los estudios parecen estar recuperando ese protagonismo que perdieron con la crisis y la recesión.
ALERTA LEGAL
Crisis de talentos
Según cifras del Colegio de Abogados de Lima, aparece un abogado cada 4 horas. Sin embargo, para analistas como Jorge Toyama, integrante del Estudio Miranda & Amado, el 99% no está preparado para afrontar los requisitos que exigen los clientes modernos.
José Antonio Payet, del Estudio Payet-Rey-Cauvi, explica que existe una marcada escasez de abogados talentosos en el mercado, por lo que últimamente los estudios grandes se han empezado a 'pelear' por abogados, ofreciendo mejores condiciones. Para Payet, la cátedra del derecho no ha avanzado acorde con la evolución de la economía, por lo que espera que las facultades de derecho se modernicen.