Por Antonio Orjeda
Máter Purísima. Fue el colegio en que Lily Miró Quesada conoció a Cecilia Cassinelli. Hoy, además de amigas, socias, llevan nueve años planeando paso a paso el camino que ya ha llevado a más de un centenar de novios al altar. Juntas, desde entonces, han hecho puré una costumbre aún vigente entre las chicas bien: mujer que se casa, no trabaja.
Todo Bodas es su empresa y no solo es la pionera local en la organización de matrimonios: desde entonces enfrenta la constante presencia de una flota de piratas de ideas y Lily se enorgullece de ello, pues esa es una prueba más de la calidad de su trabajo.
¿Qué le respondería al prejuicioso que puede pensar que ustedes son solo dos señoras pitucas jugando a hacer empresa?
Facilísimo: le mostraría la relación de clientes que hemos tenido a lo largo de estos nueve años. Casi el 70% de las chicas viene de Los Olivos, de las zonas B y C de la ciudad; y buscan no solo quien les planee la boda, sino también quien les enseñe un poquito de lo que ellas no terminaron de aprender.
Sin embargo, es cierto que ni usted ni su socia tenían --ni tienen-- la necesidad económica de iniciar una empresa.
¿Sabes lo que pasa? Una mujer, a partir de los cuarenta y tantos años, necesita una segunda opción de vida. Este negocio empezó como jugando: mi hija se casó y mi marido, que es asesor de empresas, vio en la organización que yo desplegué para la boda una oportunidad de negocio que nadie antes había visto: unificar a proveedores, ver el matrimonio como una empresa.
Usted quería ser antropóloga.
Tomé cursos libres de Antropología y Sociología en la Universidad Católica...
Su papá se negó a que siguiese esa carrera. Dijo que como antropóloga se iría a morir de hambre. ¿Por qué no se enfrentó a él?
Tienes que pensar que soy una chica de la década de 1960. Una chica de entonces no era solo los Beatles y la faldita escocesa, sino también respeto al papá, hacer lo que tus padres decían.
Las canciones de los Beatles hablan de revolución.
Sí, pero así fue...
¿La frustró?
En lo absoluto. Me dediqué a estudiar por mi cuenta. Conseguí libros de etnología (estudio de las etnias y culturas de los pueblos), y, mira, mi trabajo ahora tiene mucho que ver con eso. Después caí en la clínica San Juan de Dios. El trabajo ahí (ad honórem) captó mi vida por completo.
Se casó, tuvo dos hijas, integró el Comité de Damas de la Clínica San Juan de Dios...
Que llegué a presidir.
Así es. Pero esa era una labor social. ¿Qué diferencia hay entre ella y la que realiza hoy?
Esa también fue una labor empresarial. La clínica San Juan de Dios es una empresa: había que pedir donaciones, que hacer una Teletón que se trabajaba desde julio para poder llevarla a cabo en noviembre o diciembre. El trabajo no era solo ayudar a los niños. Yo he trabajado en el quirófano, en el postoperatorio...
¿Es lo mismo?
No es lo mismo, pero mi trabajo en San Juan me ayudó a entender el corazón de lo que es una empresa. ¡Muchísimo! Hizo que me sintiera segura de mí misma: yo me manejo con total libertad ante cualquier cliente; igual puedo hacer el matrimonio de un empresario, que el de la hija de un ministro o el de la cajera de un banco.
Usted es una chica de los 60. Muchas se casaron y punto, usted además ha desarrollado esta empresa. ¿Siente alguna diferencia respecto a ellas?
Yo tuve esta oportunidad, la de hacer algo mío, y con mi socia (Cecilia Cassinelli, que es una de las hermanas que no he tenido) hemos ido creando y adaptándonos a la realidad del mercado.
Claro, y la oportunidad le llegó porque decidió hacerse cargo de la organización del matrimonio de su hija.
El día que (un día después) Miguel me dijo: "Oye, ¿por qué no lo haces como negocio?". ¿Quién me va a contratar? "Yo te armo la empresa", me dijo. Y armó la empresa.
¿Tan bien le salió el matrimonio?
Salió lindo. Lo trabajé un año. Yo soy meticulosa: durante un año busqué y evalué a proveedores, elegí una a una las canciones, hice una serie de cosas que entonces no se hacían y que ahora son parte de todo matrimonio.
¿Por qué no arrancó sola? En un principio convocó a Cecilia Cassinelli y a Adela Basurco.
Sucede que al principio, por la cantidad de proveedores, pensé que sería un negocio demasiado diversificado: un matrimonio puede llegar a tener 80 proveedores. Pero este es un negocio de dos; y lo primero que hay que hacer es conjugar gustos y opiniones: nosotras más la novia.
Sin pretenderlo, se convirtió en la pionera en ese rubro en el país.
Sí. Al terminar la primera entrevista que me hicieron (hace nueve años), la periodista me dijo: "Esto va a tener un doble fin: la gente va a conocer su empresa y, a la vez, van a haber muchos que tomen su idea para hacer algo similar". Pero si bien esto se ha vuelto hoy una industria (al año puede haber 5.000 novias en Lima), hay para todo el mundo.
Hacer esto ha cambiado su vida.
Mucho. Aparte de sentirme útil, de sentir la responsabilidad de manejar el dinero de otros y --lo que es más importante-- de realizar las ilusiones de otros, a mi socia y a mí esto nos da una gran seguridad: saber que a los 55 años somos unas mujeres de empresa. Y nos halaga que nos copien, nos halaga sentir que tenemos triunfos y, a mí, personalmente, me halaga que mi marido esté orgulloso de que su mujer trabaje.
En su círculo social la mujer no tiene por qué hacerlo.
La vida ha cambiado: mi mamá a los 50 años estaba viendo televisión o leyendo un libro. Yo no me imagino la vida sin trabajar.
El otro día leí que Hillary Clinton dijo que la mujer de hoy se ha comido 20 años: una mujer de 60 equivale a una de 40 de antes. ¿Sabes qué he aprendido? Que una mujer que trabaja es exactamente igual que un hombre que trabaja. Una mujer que no trabaja, en cambio, es una señora o una chica de su casa.
Usted no es una señora pituca jugando a hacer empresa.
En lo absoluto. Yo estoy feliz y orgullosa de mi nombre, de mi origen, de mi apellido, de mi familia; pero también estoy orgullosa de mi trabajo: de haberlo inventado y de reinventarlo cada año, porque yo no me quedo atrás.
Ha recibido a seudonovias que tras sacarle información se convirtieron en su competencia.
Lo he conversado con Cecilia, ¿y sabes qué es lo mejor de esto? Que nos damos cuenta de que no hemos perdido la inocencia: seguimos atendiendo con la misma ilusión a cada novia.
Una revista incluso la entrevistó y nunca publicó nada; más bien creó su consultora de bodas.
¡Dos revistas! Una hace un par de años y la otra hace poco.
¿Se puede saber qué revistas?
No. No queremos dañar a nadie. Una nos pidió que le mandáramos por escrito paso a paso nuestra labor desde el inicio e inocentemente caímos. Pero ¡ya pasó!
El 2000 recibió la visita de una novia: la hija de un personaje poderoso del fujimorato que, tras hacerla trabajar seis meses, la dejó en el aire y usted no pudo hacer nada porque se trataba de un tipo entonces poderoso. ¿Quién era?
Preferiría no darte su nombre, pero calculo que cuando lea esto... Manejar un negocio también genera penas y frustraciones.
Trabaja en el mundo de hacer realidad las ilusiones de muchos. A causa de ello más de una vez le han roto el corazón.
Alguna vez, pero así es todo en la vida, ¿no? Este es un negocio de precisión; es como dirigir una orquesta: si se dispara un instrumento, se malogró la interpretación. Por eso, en el tiempo, hemos ido eliminando a proveedores que no nos gustan o que tienen un estilo diferente del nuestro. Trabajamos solo con los que tienen nuestro mismo idioma.
¿Su papá está vivo?
Falleció hace tres años.
Llegó a verla como empresaria.
Por supuesto. A él le encantó que me convirtiera en empresaria, y le encantó que fuera en un rubro distinto, porque hoy lo ves como algo muy natural, pero hace nueve años no había nada de esto: no había ferias de novios, los hoteles no tenían áreas de atención exclusiva para novios, las tiendas por departamentos tampoco. Esto se ha vuelto hoy una industria.
O sea que usted la rompió.
Bueno (ríe)...
LA FICHA
Nombre: Lily Miró Quesada Laos de López de Romaña.
Colegio: Máter Purísima.
Estudios: Idiomas (francés, inglés e italiano) y computación en diferentes institutos. "No tengo estudios universitarios, pero soy una experta en hacer presupuestos".
Edad: 55 años.
Cargo: Socia y copropietaria con Cecilia Cassinelli de Todo Bodas.