CONTRACORRIENTE
Por Daniel Flores Bueno
Se llama Johan Wählback, tiene 37 años y el día que lo llamamos a su hotel en Beijing, China, acababa de llegar procedente de Suecia. Johan, amante del color blanco, barba rala, mirada de seductor, diseñó en febrero de 2005 un anillo para identificar a los solteros en el mundo. Una idea que le ha permitido vender unos 170.000 aros hasta la fecha. Ahora ha viajado a la China para hacer negocios antes de las olimpiadas. Más adelante confesará que desde comienzos de marzo de este año ha incrementado sus ventas a un promedio de 25.000 anillos por mes. Un negocio floreciente en torno a la soltería como un estilo de vida. A estas alturas la pregunta es: ¿Cómo se le ocurrió la idea de crear este anillo?
Al otro lado de la línea su voz suena serena y habla pausadamente remarcando las ideas en torno a su producto: un anillo hecho en plata, bañado con una capa de acrílico turquesa, que deja traslucir el color del metal y que tiene una media luna que significa dos cosas diferentes según como se lleve en el dedo. Con la media luna arriba: soy soltero pero ando saliendo con alguien. Con la media luna abajo: estoy soltero y abierto a una nueva relación.
La pregunta regresa: ¿Cómo nació la idea? Wählback cuenta que todo comenzó en una cena con amigos. Esa noche le explicaba a uno de ellos lo orgulloso que se sentía de su estilo de vida y lo bien que la pasaba. El tema se desvió en torno a las dificultades para identificar de manera rápida a los solteros en una discoteca o un bar. Dos meses después Wählback ya estaba embarcado en el diseño de un anillo con características muy particulares que sirviera para crear una comunidad que agrupara a gente como él. Un anillo que al igual que el tradicional aro de casados significara no solo un estado civil sino una actitud ante la vida. Así nació una empresa que constituyó en Suecia, a la cual bautizó con el nombre de Singelringen (el anillo de los solteros). Tres años después vive y goza de este. Ahora está en la fase de expansión y conquista.
¿Cuántos solteros hay en Lima? ¿Cuántos estarían dispuestos a pagar aproximadamente 60 dólares por un anillo como este? Gianna Lucco, una peruana descendiente de italianos, divorciada y distribuidora oficial de este anillo en Lima no lo sabe. Lo que sí supo fue abrir una cuenta en Facebook para promover este producto a través de la red. Esta página es un servicio en Internet que te permite conocer a nuevas personas y ampliar tu red social. En Facebook también se puede crear comunidades virtuales, la suya se llama Singelringen Perú y ya tiene 217 miembros. Uno de ellos un jugador profesional de fútbol, una actriz de telenovelas retirada de la pantalla chica y una ex jugadora de la selección nacional de vóley llamada Gisela Duarte, Gipy para los amigos.
Estamos en la sala de su departamento en San Isidro. Le hemos contado que hemos hecho una entrevista al creador del anillo y que comienza a verse en Lima desde hace dos meses. Gipy es alta, simpática y llena de energía. Dice riendo que por favor no la vaya a pintar como una solterona y lanza una carcajada. Es obvio que está lejos de esa categoría. Tiene 30 años, estudió publicidad en Austin, Texas, jugó vóley en Indonesia y hasta hace poco estuvo viviendo en Portugal. Es extrovertida y aunque es la última de las primas en conservar su soltería se lo toma deportivamente. "Me enteré del anillo por Internet a través del Facebook. Allí apareció un aviso, le hice clic y me pareció divertido, por eso me metí al grupo", dice. "Cuando mis amigas miran mi anillo les tengo que explicar de qué se trata. A muchas les parece divertido, aunque la mayoría no lo usaría porque casi todas ya están casadas. A otras personas, como mi madre, no les entra en la cabeza que lo utilice. Para ellos es como si me estuviera marketeando, cuando no es así. Para mí el anillo funciona como un rompehielo, una forma directa de identificarse. Justo hoy día pensaba que es como cuando le pones a tu carro un sticker de tu universidad. Lo haces porque te identificas con ese grupo con el que compartes cosas".
Gipy confiesa que le parece curioso el valor que puede dar el anillo a la situación conyugal. "Desde que lo uso he resuelto no agobiarme porque no tengo enamorado. Ahora, si en algún momento aparece alguien y me caso, pues tendré que pasar el anillo a otra persona, dejarlo como herencia o regalarlo", ha dicho. El anillo tiene un código grabado en el reverso y viene con una caja que trae una contraseña. "Esto te permite ingresar a una comunidad de solteros, de tal forma que si te vas de viaje al extranjero puedes contactarte con los solteros de tu destino.
Esta historia tiene una pequeña paradoja. El inventor del anillo de solteros se casa en los próximos meses. Johan Wählback cuenta los detalles: "Para mí la vida de soltero ha sido una etapa muy bonita, pero ahora con mis 37 años he encontrado a la mujer de mis sueños. Me siento muy confiado y seguro de empezar una relación duradera, porque creo haber hecho si no todas, casi todas las cosas que siempre quise hacer en mi vida".
Para este sueco no hay contradicción entre su anillo y el matrimonio. Señala que, por el contrario, existe un gran porcentaje de hombres y mujeres que toman este paso por presión familiar, pero ahora gracias a los cambios experimentados por la sociedad, la gente busca desarrollarse de manera personal y profesional antes de adquirir un compromiso tan serio como el matrimonio.
"Veo a la comunidad de solteros como un mercado muy interesante y lo fascinante de los solteros como mercado global es que las personas solteras son muy parecidas entre sí en las grandes ciudades, no importa si es en Nueva York, Estocolmo, Beijing, Lima o Tokio, todos están en la misma situación. Tienen las mismas necesidades e intereses. Otra idea con la que explica la prosperidad de su negocio tiene que ver con su visión hedonista de la vida. "Creo que es necesario disfrutar de la vida. Si uno es feliz eso te hace al mismo tiempo más atractivo." Para Wählback se trata de un círculo vicioso que parte de tener una actitud que busca el disfrute el cual finalmente se refleja en tu imagen y en tu magnetismo con respecto a los otros. Por eso nos cuenta que su empresa en China está desarrollando un concepto que tendría una conexión con el anillo. No solo venden el producto, sino que ofrecen un servicio a la gente que lo ha comprado.
Según este hombre ese es el secreto de su éxito y, claro, haber nacido durante una época en donde Internet acelera las posibilidades de informarse y comunicarse. "Fue un elemento fundamental. Primero porque gracias a este medio fue posible vender el anillo en todo el mundo y conseguir a los socios.
Johan Wählback comenzó a los 15 años en el mundo de los negocios. Lo primero que hizo fue exportar caramelos suecos vía e-mail a Estados Unidos. Hoy ha identificado una oportunidad que pone en relieve muchas aristas: lo sectaria que pueden ser las sociedades modernas para integrar al individuo, la dificultad que existe para entrar en nuevos grupos y conocer a nuevas personas, el temor a ser rechazado y la posibilidad de sentirse un soltero orgulloso y de celebrar el tiempo libre conociendo a nuevas personas, unas de las cuales puede finalmente terminar cambiando el anillo de soltero por el de casado. Su anillo, sin lugar a dudas, es un negocio, pero como dice Gipy Duarte: qué cosa no es negocio en esta vida. Al final, la gente hace un balance entre el costo y el beneficio.