BIRMANIA. IRRESPONSABILIDAD TOTAL
RANGÚN [EL COMERCIO / AGENCIAS]. La junta militar birmana aceptó ayer con reticencia la ayuda internacional ofrecida masivamente para los damnificados del ciclón Nargis, que --según un responsable birmano-- habría causado 80.000 muertes, pero más de 100.000, de acuerdo con fuentes diplomáticas estadounidenses.
El primer avión de la ONU con ayuda humanitaria aterrizó en Rangún, con elementos urgentes para los sobrevivientes de la catástrofe, informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Estados Unidos, que había anunciado la autorización de las autoridades birmanas para enviar ayuda, informó finalmente que las discusiones continuaban.
Entre tanto, el responsable de Asuntos Humanitarios de la ONU, John Holmes, se manifestó decepcionado con las autoridades de Birmania, precisando que estas "no han negado el ingreso (a los equipos humanitarios extranjeros), pero tampoco han facilitado la entrada". Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó al régimen birmano a centrarse en movilizar recursos para hacer frente al desastre.
Según las organizaciones humanitarias, la ayuda llega poco a poco de Tailandia, China e India. Grecia anunció también haber conseguido la autorización birmana para enviar un avión con elementos de primeros auxilios. Pero la ayuda es insuficiente y llega lentamente para asistir a las víctimas.
Solo en la localidad de Labutta y los 63 pueblos de sus inmediaciones, situados en el delta del río Irrawaddy, el ciclón Nargis habría dejado unos 80.000 muertos, afirmó Tin Win, jefe de un distrito de Labutta. Ningún responsable nacional pudo ser contactado para confirmar este balance. El último balance oficial, pero aún provisional, de la catástrofe, anunciado el miércoles, era de 22.980 muertos y 42.119 desaparecidos.
Sin embargo, la encargada de negocios estadounidense en Birmania, Shari Villarosa, declaró que el número de muertos podría superar los 100.000.
A pesar de la magnitud de la catástrofe y los repetidos llamamientos de la comunidad internacional, la junta militar birmana, que ejerce un poder despótico en el país desde 1962, deja entrar a regañadientes a los trabajadores humanitarios extranjeros.
La magnitud de los daños causados por el ciclón es aún difícil de calcular. Sin embargo, el portavoz de la ONU en Bangkok, Richard Horsey, afirmó que unos 5.000 kilómetros cuadrados de tierras siguen bajo el agua. "Por lo menos un millón de personas necesita ayuda", aseguró.
SEPA MÁS
La ONU expresó su preocupación por el millón de personas que está en situación desesperada en Birmania y su decepción por la actitud del Gobierno, al que pidió que posponga el referéndum de mañana. Pero los militares solo han aplazado el plebiscito en las regiones de Irrawaddy, Pegu, Rangún, Karen y Mon.