Por Carlos Novoa Shuña. Periodista
El anhelado tema de la paz es aún una utopía para el Estado hebreo. Israel se formó en 1948 luego de que los británicos abandonaran la zona y, en teoría, dividieran el territorio en dos partes: Israel y Palestina. Los primeros aceptaron las bases de lo que es su territorio y ahora están celebrando sus 60 años de fundación. Los segundos no aceptaron la creación de un Estado hebreo y de esa manera se inició un conflicto que se ha vivido en distintas etapas.
Fue de esa forma como Israel ha participado en seis guerras: La de 1948 contra los árabes, que se opusieron a su creación; en 1956 contra Egipto; en 1967 en la comentada guerra de los Seis Días, en la que se conquistaron territorios que hasta ahora poseen y los árabes reclaman; en 1973, en la guerra del Yom Kippur; en 1982, en la guerra con el Líbano; y en el 2006, en el conflicto con la milicia chiita libanesa del Hezbolá.
En estos años de existencia, la política israelí ha estado marcada por los dos históricos partidos: el derechista Likud y el izquierdista Laborista. Las definiciones de izquierda o derecha en Israel no están tan marcadas por componentes ideológicos, sino que obedecen a una posición con relación a los árabes.
Así, históricamente el Partido Laborista ha estado más cerca de hacer concesiones con los palestinos, mientras que los derechistas del Likud apuestan por no ceder ante el enemigo palestino y, por el contrario, consideran que mientras se muestre un Estado fuerte ante ellos, estos tendrían que aceptar lo que Israel imponga.
La realidad ha dado marchas y contramarchas. Por eso, 60 años después, los israelíes reflexionan sobre su presente, teniendo en cuenta su pasado y mirando al futuro.
En un reciente artículo publicado por el escritor israelí David Grossman, a propósito de las seis décadas del Estado hebreo, se pregunta si Israel podrá cumplir 100 años. "De una u otra manera esa es la reflexión y la pregunta que se hacen los israelíes a propósito de esta fecha y teniendo en cuenta la realidad", sostiene Sergio Gryn, un reputado analista político israelí y especialista en Relaciones Internacionales en diálogo con El Comercio desde Israel.
La realidad de Israel hoy es que es un país que vive en constante zozobra y temor porque no se ha conseguido la paz y, además, porque vive rodeado de países o movimientos hostiles. Salvo Egipto en el sur y Jordania en el este, el Gobierno Israelí debe lidiar con Siria en el noreste, y Hezbolá que opera en el sur del Líbano y al que Israel no pudo vencer en la guerra del 2006.
En tanto, el problema palestino se acentúa en dos frentes: Cisjordania y la franja de Gaza. Ambos son sectores irrenunciables de un futuro Estado palestino, pero no tienen una conexión directa. Para ir de Gaza a Cisjordania se debe atravesar unos 50 kilómetros de territorio israelí. Aunque ambas zonas palestinas son autónomas, el Ejército de Israel controla todos los accesos, de tal suerte que los palestinos no pueden salir de sus territorios sin permiso de los militares israelíes.
Estas presiones que ejerce Israel sobre los palestinos son parte de los mecanismos de seguridad establecidos por la inteligencia hebrea para evitar atentados de radicales suicidas palestinos sobre poblaciones israelíes.
En los años 90, el entonces Gobierno Estadounidense de Bill Clinton impulsó un acercamiento entre Israel y Palestina. En el año 2000, después de años de acercamientos, se estuvo a punto de llegar a un acuerdo. Durante unos diez días Clinton se encerró en Camp David para dialogar con el mítico líder palestino Yasser Arafat y con el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak. Finalmente, el palestino no aceptó porque el acuerdo no le convenía a su gente.
Este fracaso de las negociaciones provocó un resquebrajamiento de la confianza entre ambas partes que desencadenó en la Intifada de Al Aqsa. Los palestinos radicales vinculados a Hamas o la Yihad Islámica ingresaban con facilidad a territorio israelí para inmolarse en medio de centros comerciales, ómnibus, cafés y avenidas, con la finalidad de matar a la mayor cantidad de personas posible.
Es en este ambiente de guerra en el que los israelíes creen que al menos, a mediano o corto plazo, será difícil establecer un acuerdo con los palestinos. Ahora, al cumplir 60 años de fundación, el israelí promedio se pregunta qué es lo que ocurrió. "El israelí piensa en todo lo que se hizo por su país, todo lo que creció, todo lo que se desarrolló, se construyó, pero realmente lo concreto es que a esta altura, a los 60 años de edad, esperaba que ya se esté viviendo en paz con los vecinos. Cuando digo 'el israelí' es una forma de generalización de cómo piensan los israelíes, sin tomar en cuenta si es un israelí de la derecha o de la izquierda", señala el analista Sergio Gryn.
Actualmente, en Israel la discusión está centrada en lo que piensa la generación de hombres y mujeres que nacieron judíos en alguna parte del mundo y llegaron a Israel para establecerse en su nueva patria. Por otro lado, están los jóvenes que nacieron en el Estado de Israel después de 1948 y se vieron obligados a participar en distintas guerras por su país, pero que hoy cuestionan de qué sirvieron esas guerras y derramamiento de sangre si es que el país no vive en paz actualmente.
"Yo pienso que la mayoría de los israelíes tienen la óptica de que a estas alturas ya deberíamos estar en paz. Lo que sucede es que el israelí no puede borrar ese miedo permanente de que terminen destruyéndolo y que, al final de cuentas, no pueda pasar del nivel de sobrevivir para pasar al nivel de vivir como corresponde", añade Gryn.
"Israel se crea a partir de un ideal de que sea un país modelo para el resto del mundo, donde la palabra construcción sea central. Creo que ese fue el sueño de la generación de nuestros padres. Hoy en día hay una gran influencia de lo que son los vientos de la globalización. Y yo lo explicaría cuando el ideal de los jóvenes ya no pasa por la construcción de Israel, sino parte de una realidad que tiene que ver con el mundo del siglo XXI, donde el Estado de Israel, para bien o para mal, se ubica en un lugar del mundo muy particular".
Para concluir, intentamos hacer un ejercicio mirando al futuro y le preguntamos al analista Sergio Gryn cómo se imagina Israel dentro de diez años. "Pues no es muy optimista desde el punto de vista de la situación general. Es decir, Israel tiene una economía muy fortalecida que cada vez se parece más a cualquier tipo de economía liberal y con las consecuencias que ello trae, pero lamentablemente está en una región del mundo donde los extremismos cada vez se fortalecen más".
"Quisiera ser más optimista", finaliza Gryn. Mientras tanto, la fecha, además de servir de reflexión, es un termómetro para medir hasta dónde puede resultar este nuevo esfuerzo de Estados Unidos por impulsar una reanudación de las negociaciones entre Israel y Palestina, ya que ambos, les guste o no, están destinados a ser vecinos por siempre.
SEPA MÁS
4Israel tiene 7,3 millones de habitantes, de los cuales 5,5 millones son judíos y 1,5 millones, árabes-israelíes.
4Estos últimos son descendientes de los palestinos que se quedaron en sus tierras tras la creación de Israel.
4El Cuarteto del Medio Oriente --integrado por EE.UU., Rusia, la ONU y la Unión Europea-- está negociando la posibilidad de que israelíes y palestinos retomen las negociaciones para un acuerdo de paz.
4Según un sondeo, el 70% de los israelíes no cree en la paz con los palestinos.
4Hace seis décadas se creó Israel en la llamada tierra prometida de los judíos. Desde esa fecha, la guerra no ha dejado el Medio Oriente. Los israelíes reflexionan si la paz estará en su futuro.