Por Franco Frattini*
Desde hace unos seis años aproximadamente, América Latina atraviesa por una fase de crecimiento amplio y sostenido, que ha dado sus frutos en políticas previsoras y atentas a la dimensión social. De este modo, se han sentado las bases a fin de que los procesos de desarrollo económico, político y social sean duraderos y sostenibles en el tiempo, asegurando su estabilidad y permitiéndoles a América Latina y el Caribe aprovechar su enorme potencial: una población joven, amplias reservas de agua dulce, selvas tropicales, fuentes de energía y minerales; finalmente abundancia de tierras ricas para la producción agrícola y alimenticia, recursos que actualmente el mundo necesita y más aun en los años por venir.
La cumbre de Lima representa una gran oportunidad para contribuir a consolidar una alianza madura. Existe una fuerte demanda por parte de Europa por la producción de América Latina y el Caribe y viceversa. Italia desea participar, contribuyendo a dar las respuestas que América Latina está esperando a partir de los temas que serán el centro de los debates de la cumbre. Esto deberá darse dentro de un marco de respeto a las características recíprocas tanto institucionales como estructurales, pero también siendo conscientes de que la experiencia de los procesos de integración llevados a cabo por la Unión Europea podrán dar luces, tanto positivas como negativas, que tendrán que ser consideradas muy atentamente por parte de los países de América Latina y el Caribe.
Estoy seguro de que la cumbre de Lima contribuirá también a disipar la errada percepción de que las respectivas prioridades se han orientado hacia otras partes del mundo. Frente a esta percepción, Italia considera a América Latina como una prioridad. La afinidad cultural y lingüística que nos une, la ausencia de un legado colonial, la presencia de una colectividad de origen italiano numerosa y bien integrada convierten a América Latina y el Caribe en un área que ha motivado nuestro interés.
No casualmente Italia es para muchos países el primer socio comercial dentro de la Unión Europea y uno de los mayores inversionistas.
Finalmente, Italia desea colocarse como un referente en el proceso de consolidación de la democracia y enfrentar en conjunto los desafíos globales: desde la afirmación de políticas multilaterales y de paz en la seguridad, hasta el respeto de los derechos humanos y del Estado de derecho; desde la disminución de las desigualdades hasta la lucha contra las drogas y el tráfico ilícito, así como la seguridad energética. No casualmente son estos últimos los principales temas de esta cumbre de Lima, de la cual deseamos --y nos hemos comprometido para que así sea-- surja una agenda concreta para el futuro de la colaboración entre la Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe. La inclusión social y la lucha contra la pobreza requieren políticas viables y medidas concretas.
Al ir desarrollando estos temas durante los días en Lima, tendremos en cuenta la interdependencia de los destinos de nuestros pueblos en un mundo cada vez más globalizado.
En mi calidad de ministro de Relaciones Exteriores de la República Italiana, reafirmo en este contexto el vínculo especial que Italia mantiene con América Latina. Ustedes hallarán en nuestra política exterior la ubicación prioritaria que les corresponde.
Lo que nosotros deseamos y lo que creemos está a menudo en línea con las aspiraciones de los países y de los pueblos de América Latina. Es una concordancia que nos motiva a alimentar los canales de diálogo y de colaboración con todos los países latinoamericanos representados aquí en Lima.
*CANCILLER ITALIANO