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ENTREVISTA. DAMIÁN ALCÁZAR

Un actor a la conquista de Hollywood

EL INTÉRPRETE MEXICANO TIENE UN PAPEL ESTELAR EN "LAS CRÓNICAS DE NARNIA: EL PRÍNCIPE CASPIAN". PERO ELLO NO LO ALEJA DE SU INTERÉS POR EL CINE HISPANO Y LA INDEPENDENCIA ARTÍSTICA

Por Alberto Servat

CIUDAD DE MÉXICO. Es ampliamente conocido por los cinéfilos por su participación en festivales y encuentros de cine alrededor del mundo. Incluso nos visitó en Lima en alguna oportunidad. Hoy Damián Alcázar (Michoacán, 1953) se integra a Hollywood en el papel de Lord Sopespian en "El príncipe Caspian", la nueva cinta de "Las crónicas de Narnia".

Es la primera vez que te vemos en una superproducción de Hollywood. ¿Cómo resumes esta experiencia?
Pues mira, usualmente nosotros los actores o estamos llenos de prejuicios contra las producciones de grandes presupuestos o somos amantes de cualquier posibilidad de trabajar en ellas. Yo era de los escépticos. De los que pensaban que era muy sencillo hacer ese tipo de cine porque había mucho dinero invertido. Me decía: "¡Ya los quiero ver con el presupuesto que manejamos nosotros!". Pero me llevé una sorpresa. No es nada fácil, al contrario. El nivel de exigencia es muchísimo más alto. Si te equivocas en una producción de las nuestras, vuelves a repetir la toma. Pero aquí tienes a doscientos extras, a cinco actores, cinco cámaras, como a dos mil personas en el set esperando que no te equivoques para no repetir la toma. Si consideras todo eso y sabes que tu responsabilidad es hacer bien tu trabajo, crece la expectativa que tienes de ti mismo como actor. Y eso te hace dar un salto. Hay un resorte que te impulsa a hacerlo muy seguro. Si no es así, debes darte cuenta de cuáles son tus limitaciones. En ese sentido es muy complicado hacer este tipo de películas. En el otro es igual que hacer una película intimista, de las nuestras. Hay personas talentosas, cálidas y sencillas que se están esforzando por sacar el mejor producto. Eso me ocurrió con todo el equipo de Narnia, comenzando con el director (Andrew Adamson), que es un tipo formidable. Teníamos jornadas de doce horas de trabajo y era uno más en el set. Fue una gran experiencia.

Lord Sopespian aparece como un personaje involucrado en las intrigas palaciegas. Pero luego nos sorprende en escenas de acción, algo en lo que no esperábamos verte.
Tuve instructores de equitación y caballos extraordinarios a mi disposición. Dos o tres veces por semana, durante tres meses, estuve trabajando en eso. Y la razón es que mi personaje no lleva máscara en esas escenas. Todos los demás lores tenían dobles. En mi caso todas las escenas las tuve que hacer yo. Y agradezco por eso porque fue un regalo. No me habría podido pagar las clases de equitación con estos instructores. Un grupo de andaluces que han hecho películas como "Troya" y "El último samurái". Fue un privilegio tener a tales maestros. Ese fue mi mayor entrenamiento físico.

¿Crees que continúan los viejos prejuicios del cine norteamericano en donde todo lo que no forma parte de su entorno inmediato es peligroso? Lo digo porque viendo esta película encuentro a actores como el italiano Sergio Castellitto, la española Alicia Borrachero y a ti mismo como los villanos del filme.
No creo que haya sido ese el objetivo de Andrew, te lo puedo asegurar. Estaba feliz por los actores que había conseguido, y está mal que yo lo diga, a los mejores actores. Y luego me dijo que el conglomerado de hombres que aparecen en Narnia eran mediterráneos para que los acentos también dieran la idea de unidad. Era todo muy enriquecedor para la historia porque en el libro "El príncipe Caspian" no existen todos estos personajes. Andrew presenta al hombre como predador del ambiente. Los habitantes de Narnia están a punto de extinguirse por obra del hombre. Y eso es creación de Andrew.

Tras formar parte de Narnia y volver a tu escenario como actor mexicano, ¿crees que hay un camino para el cine latinoamericano?
Se está haciendo muy buen cine en Latinoamérica. He filmado en Colombia, Costa Rica, Ecuador me falta el Perú. Creo que las nuevas generaciones ven en el cine las posibilidades de expresión de sus pueblos. Las reglas del mercado no van a parar nada de ello. Esas reglas que son un muro, como ese muro que nos están plantando los gringos en el norte. Nos quieren detener y las reglas del mercado están todas a disposición de Hollywood. Difícilmente consigues que el producto nacional se vea en los cines. Poco a poco vamos abriendo el camino. Pero mientras no se legisle nuevamente para equilibrar las ganancias, no habrá industria latinoamericana que soporte. En México empezamos a hacer buen cine. Y el éxito se tradujo en que el público mexicano volvió a ver películas mexicanas. El problema es que el dueño del cine gana el 50% de las ganancias, luego el distribuidor gana otro porcentaje, hay que pagar los impuestos. Y el productor, el que levantó el proyecto, se lleva el 12%. Imposible hacer industria. Allí hay un muro enorme que no podemos destruir. Y que le corresponde a nuestras autoridades derribarlo. ¿Cómo? Por ejemplo, los países que no han firmando el TLC no deben poner la cultura como sujeto de compraventa. Y el cine, además de ser un buen negocio, es una manifestación cultural.

Frente a estos argumentos, ¿sigues interesado en Hollywood?
De Hollywood me interesan las buenas historias. No veo a Hollywood como un ente abstracto. Eso puede ser llamativo para alguien. Para mí no. Yo quiero trabajar con los mejores. No me importa el tamaño del papel. Para ello me voy los próximos ocho meses a una universidad para dormir, comer y caminar en inglés. Eso no quiere decir que deje de hacer cine en Latinoamérica.

TRES PELÍCULAS
Damián Alcázar ha trabajado sin descanso en una buena cantidad de filmes emblemáticos de Latinoamérica. Aquí, unas pocas palabras sobre tres de sus filmes más conocidos:
4La mujer del puerto (1991), de Arturo Ripstein. "Era mi segunda película, era un papel estelar y era nada menos que Ripstein. Me marcó la ruta a seguir. Yo quería hacer cine, no cine comercial".
4La ley de Herodes (1999), de Luis Estrada. "Si le cambiamos las siglas al partido político que aparece en el filme, lo podemos ubicar en cualquiera de nuestros pueblos. Vale la pena luchar por la libre expresión. No tenemos que autocensurarnos".
4El crimen del padre Amaro (2002), de Carlos Carrera. "El padre Natalio, mi personaje, represento al área más respetable del clero infame que cubre el planeta".

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