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HOMENAJE. Carlos Saura

Experiencias de Cannes en Mayo del 68

EL DIRECTOR ESPAÑOL NO PUDO ESTAR EN EL HOMENAJE DEDICADO A SU CARRERA EN EL FESTIVAL DE CANNES SIN EMBARGO, RECORDÓ DESDE ESPAÑA SUS MEMORIAS DEL GRAN FESTIVAL EN EL MAYO ROJO

CANNES [EFE]. Carlos Saura fue la gran y discreta estrella española de Cannes, pues debido a una bronquitis lo representó su hijo, el productor Antonio Saura, en el homenaje que le ofrecieron en la Sala Luis Buñuel del Palacio de Festivales.

"Era Cannes o su salud", y el médico le prohibió viajar para evitar el riesgo de que se convirtiese en una pulmonía, dijo desde España su esposa, la actriz Eulalia Ramón.

En Cannes, donde el cineasta aragonés es una de las tres figuras españolas claves, junto con Luis Buñuel y Pedro Almodóvar, era esperado para estrenar, al fin, con cuarenta años de retraso, "Peppermint Frappée" (1967), cinta que lo convirtió en el único cineasta de la historia que hizo todo lo que pudo para impedir que se proyectase un filme suyo en el festival.

"Nos colgamos los que pudimos; todos era imposible", recordó el director de "Cría cuervos", "Carmen", "Tango" y otras 37 películas, que en Mayo del 68 estaba en París controlando la copia de la cinta.

En aquella época, "teníamos una furgoneta Volkswagen, dormíamos en ella y vivíamos un poco de gitanos", cuando empezó todo "estábamos allí, vivíamos en el bulevar de Saint Germain", rememoró.

La revolución "se quedó luego en agua de borrajas, pero en aquel momento parecía que iba a haber una cosa muy importante, muy revolucionaria", y contra la voluntad de los organizadores, se decidió que "no podía continuar el festival", explicó el cineasta.

"Dijimos que retirábamos la película", pero intentaron proyectarla, algo "indignante" y contrario "a nuestros intereses", así que "saltamos, cogimos las cortinas y lo impedimos", explicó.

No se daban cuenta "de la tensión que había en Francia entonces", y los días que siguieron "todo el mundo se encerró en los grandes hoteles de Cannes, porque no se atrevían a salir", por las calles había "manifestaciones, follones, policías y tal", añadió.

Después de todo, "Peppermint Frappée" "me sirvió para muchas cosas. Me sirvió para conocer a Chaplin, porque ya más tarde, cuando ya vivía con Geraldine, y debía pensar que era una especie de playboy", la vio y dijo que era "una maravillosa película" y que José Luis López Vázquez "era uno de los mejores actores que había visto nunca".

Luego también Stanley Kubrick "me llamó desde Londres para decirme que le había gustado mucho y que yo era la única persona que podía doblar sus películas al castellano", lo que hizo con algunas de ellas, incluida la última, "por amistad".

Del filme en sí, Saura destacó que no era autobiográfico, sino que se inspiró en un cuento que hacía mucho tiempo que quería hacer, el "Abel Sánchez" (1917), de Unamuno, "pero reinventado, todo cambiado, aunque luego salió una cosa completamente diferente".

Del hecho de no haber podido viajar a Cannes, Saura dijo lamentarlo, "aunque tampoco hay que exagerar" (...) "Ya me resigné, explicó. Sé que no voy a ir, para qué dar vueltas a las cosas".

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