Por Alberto Villar Campos
Son las 8 a.m. y el aroma fresco a vegetales y pato asado se confunde con el de la tinta de los diarios que la gente compra tan rápido como el frío se lo permite. Estamos en la calle Capón (Cercado), ese pasaje donde abunda el color rojo y donde hasta los bancos han optado por anunciarse en chino. Rosa Locau lleva 30 años vendiendo periódicos dirigidos a la colonia oriental y ha visto nacer y morir a muchos de ellos con ese silencio que ofrece el fracaso. "Es la mala suerte", dice, en tono profético. Más allá, sin embargo, uno de ellos lleva la contraria desde hace más de siete años.
El Diario Comercial Peruano Chino, fundado el 8 de noviembre del 2000, ha sabido sortear los embates que cualquier medio de comunicación pequeño conoce. "Empezamos con tres redactores, ocho páginas y un tiraje de 100 ejemplares diarios", dice Jorge Chuy Chi Hing, el director del impreso. En su oficina se acumulan las últimas ediciones y unas revistas que le llegan desde China.
A pesar de vivir hace 40 años en el país, Chuy habla aún un español difícil, a veces incomprensible. Sin embargo, le es fácil resumir la fórmula de su negocio. "Buscamos informar a los migrantes chinos que acaban de llegar --explica--. Ellos aún no entienden el idioma y necesitan saber cuál es la situación del Perú y cómo vivirán aquí".
ÍNTEGRAMENTE EN CHINO
Es verdad. Desde las primeras horas de la mañana, el quiosco de Rosa Locau se convierte en el punto de reunión al que varios migrantes llegan por un ejemplar del impreso, escrito solo en chino. Con bolsas llenas de ingredientes para chifa, los compradores exhiben rostros de desconcierto y no es difícil saber por qué. "Están acostumbrados a hablar solo entre ellos", dice un transeúnte en la calle Capón, cuyo nombre no es sino el homenaje a una labor que se realizaba allí tiempo atrás: capar a los cerdos para que su carne luego no oliera a orina.
Con los años, el diario consiguió establecerse en un mercado de unos 80.000 migrantes y ha aumentado su tiraje, páginas y redactores. Nueve periodistas se encargan de elaborar ediciones de 1.500 ejemplares de 20 páginas que se publican de martes a domingo.
SOMOS NEUTROS
Jack Wu es de los primeros en llegar al periódico, cuyo local está en la cuadra 8 del jirón Paruro. Él, que habla bien español, se encarga de revisar El Comercio, "Perú.21" y "La República" para, luego, elegir las noticias que publicará en la primera y segunda página de la edición que saldrá al día siguiente. "Tratamos de darles a los lectores información que les sea útil para su vida en la ciudad", dice y luego nos muestra un ejemplo: La noticia más resaltante del miércoles fue el infierno que vivieron un día antes los limeños en la Av. Javier Prado por los cierres de calles por la ALC-UE. De espaldas al debate político --explica, por su parte, el director--, el trabajo periodístico se enfoca en mostrar, sobre todo, la situación de la población china en el mundo. La edición del lunes 12, por ello, dio cuenta de una denuncia interpuesta por abogados de su nación contra la cadena CNN y, específicamente, contra un periodista que habría insultado a la población oriental con adjetivos intraducibles.
Pero no solo eso. En sus páginas se publican, además, notas de turismo, gastronomía, espectáculos y deportes, siempre en la última página. Yuhong Zhao, una joven comunicadora china, llegó en el 2007 contratada para diagramar el periódico. De vez en cuando, sin embargo, ella publica artículos sobre sus experiencias en una ciudad que no es suya, pero que ha terminado por querer. "Quiero estrechar los lazos entre las dos naciones", dice.
¿Puede un diario con un tiraje tan pequeño seguir con vida tras casi ocho años? Sí. En varias de las hojas se puede ver avisos publicitarios de restaurantes, negocios de computación, casinos y saunas. En la penúltima página se publican, incluso, los avisos clasificados, donde se ofrecen traspasos de locales para chifas, sillas y mesas de segunda mano y se solicitan cocineros, mozos y cajeros. El único requisito es hablar bien chino y español.
Hoy este diario ha logrado traspasar las barreras de nuestra capital y es enviado, aunque en pequeñas cantidades, a colonias chinas afincadas en el norte y sur del país. Está claro que cada edición llegará por lo menos con un día de retraso, pero eso poco importa cuando de lo que se trata es de sentirse como en casa. Como en China.
SEPA MÁS
4Cada edición del diario debe estar terminada como máximo a las 6 de la tarde.
4Más de la mitad del tiraje de 1.500 ejemplares es vendida por cinco canillitas en toda la ciudad. Solo una pequeña parte es enviada a los lectores por el sistema de suscripción.