Por David Rivera del Águila. Economista [Editor]
La V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) dejó un balance altamente positivo para el Perú en diferentes ámbitos.Comencemos por la imagen. Pese a los problemas con el tráfico infernal de los días previos y de la premura con que se tuvo que organizar la cumbre, la imagen que ha proyectado el país hacia el mundo ha sido buena, algo que fue posible escuchar no solo públicamente sino también en conversaciones privadas. Incluso fue sano que se desarrollara la cumbre alternativa de los pueblos, tanto por la conveniencia de que en el país existen espacios para quienes quieren expresar sus críticas u oposición al sistema, al modelo, etc., como porque fue una muestra de la vigencia de un sistema democrático que respeta las discrepancias, aunque el presidente García, de vez en cuando, haga declaraciones que parecen indicar lo contrario.
En este sentido, también es conveniente reconocer la marcha atrás que dieron algunas organizaciones que habían anunciado paros para la semana pasada, pese a los pocos avances que se habían producido en la solución de sus pedidos, como fue el caso del sindicato minero. El Gobierno y el Congreso se han comprometido a darle solución en las siguientes semanas, esperemos que así sea y que, ya pasada la cumbre y la necesidad de dar una buena imagen, estos problemas no vuelvan a ser postergados, tal vez hasta la próxima amenaza de paralización o hasta la cumbre del APEC.
Finalmente, un tema sobre el cual el presidente García recibió halagos de sus homólogos: su oratoria, que en un contexto como el de la cumbre, sin duda resaltó por su claridad de pensamiento al momento de exponer. Sobre la posibilidad de un acuerdo de libre comercio del Perú y Colombia con la Unión Europea independientemente de Bolivia y Ecuador, los avances políticos fueron más que importantes. Mandatarios y funcionarios de alto nivel europeos expresaron una posición favorable a una negociación que no incluya necesariamente a toda la CAN. En este sentido, de repente la Unión Europea no se expresará pronto a favor de una negociación bilateral, o de repente sí, pero en cualquier caso la negociación a diferentes velocidades que ha iniciado cada país nos llevará seguramente a un acuerdo comercial con dicho bloque económico hacia el 2009.
De otro lado, como lo tenía preparado, el Gobierno concretó la creación del Ministerio del Ambiente en la semana de la Cumbre ALC-UE, y designó acertadamente al ecólogo Antonio Brack Egg como titular de la nueva cartera que deberá estar plenamente organizada en seis meses. Además de un excelente técnico, Brack es una persona íntegra y con una elevada capacidad de comunicación, lo cual asegura que el tema ambiental será manejado con seriedad, que tomará mayor importancia en el debate de la agenda pública y que contaremos en no mucho tiempo con una política ambiental integral que forme parte de una estrategia de desarrollo del país.
En este sentido, la principal batalla que tendrá que librar Brack en el plano de las ideas será al interior del propio Gabinete, pues la ley que crea el Ministerio del Ambiente deja en las carteras productivas la responsabilidad de aprobar los estudios de impacto ambiental de los proyectos de inversión, una señal de que, pese a los avances, persiste en algunos esa errada y trasnochada contraposición entre inversión, crecimiento, desarrollo y cuidado del medio ambiente.
Ojalá que las exposiciones de los mandatarios de otros países hayan servido para que el presidente García, su gabinete y los líderes empresariales del Perú destierren de una vez por todas dicha idea y, sobre todo, para tomar plena consciencia de la importancia del tema ambiental, del cambio climático, de sus consecuencias, de la necesidad de enfrentarlo (incluso de sacarle provecho) y de lo que ello implica.
Por lo pronto, fue bueno escuchar al presidente García proponer la creación de un impuesto de US$0,50 por barril de petróleo para la creación de un fondo mundial para la conservación de los bosques. Más allá de si esta idea termina siendo incluida dentro de una estrategia global para enfrentar el cambio climático, es necesario que los países más afectados y que cuentan con un patrimonio público de interés mundial, comiencen a plantear propuestas de solución.
Sobre la Declaración de Lima, solo esperamos que tal como lo pidió el presidente García, no quede en eso, en declaraciones, y que en dos años, en la siguiente Cumbre, se vean avances efectivos en la lucha contra la pobreza y en medidas para enfrentar y adaptarnos al cambio climático.