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LA LUCHA CONTRA LA CONTAMINACIÓN PESQUERA

Recuperemos nuestro mar

Por Rafael Rey. Ministro de la Producción

Hace 53 años, mis padres pasaron su luna de miel en Chimbote. Cuando nos lo contaron a sus hijos, las bromas sobre el romántico olor a harina de pescado y las frescas aguas de los efluentes salieron de inmediato. Pero nos explicaron que entonces Chimbote era una hermosa bahía de aires puros y aguas limpias.

Así era Chimbote entonces. El puerto contaminado y de olor fuerte de hoy es obra de nuestra generación. Por ello es responsabilidad de todos, ciudadanos, trabajadores, empresarios, industriales, dirigentes y políticos, recuperar Chimbote y todo el ecosistema peruano.

Es verdad que lo dañado en 50 años no se puede arreglar en pocos. Pero también es verdad que si nos lo proponemos, la recuperación sí puede llegar progresivamente en, digamos, 7 años.

El Decreto Supremo 010-2008-Produce, recientemente promulgado, señala por primera vez en nuestra historia los límites máximos permisibles para efluentes que van al mar, esas turbias aguas sanguinolentas que regresan a las orillas luego de transportar y procesar pescado. Es justo reconocer que los industriales pesqueros han estado entre los que más han apoyado que se establezcan esos límites, y ahora tendrán que adecuar sus fábricas para tratar el agua y devolverla limpia en un porcentaje cercano al 100%. Eso es hoy posible gracias a la tecnología que permitirá seguir disfrutando de la riqueza de nuestro mar, pero respetando y cuidando el medio ambiente y el propio mar. Seremos estrictos en su cumplimiento.

A fines de junio próximo, en dos meses, publicaremos otro decreto supremo, este determina los límites máximos permisibles para emisiones atmosféricas, es decir humos y olores, que ya están siendo estudiados por las autoridades ambientales a solicitud de mi despacho. A partir de él, los industriales tendrán también un plazo perentorio para adecuarse a la ley e instalar los filtros y chimeneas especiales que eliminarán, sí, así como lo leen, eliminarán los malos olores con los que desde hace medio siglo la industria harinera anuncia su progreso.

Como ministro de la Producción tengo bajo mi responsabilidad los subsectores industria y pesquería. Ofrezco disculpas a todos los peruanos por el daño ambiental que todavía se sigue produciendo desde estos sectores, pero con la misma sinceridad les pido que confíen en que estamos dando los pasos que permitirán que esa contaminación disminuya radicalmente muy pronto.

Es importante resaltar que no todas las plantas pesqueras o industriales siguen contaminando. Muchas se han adecuado ya a las exigencias más estrictas. En Paracas, por ejemplo, con la construcción del emisor submarino de 13 km., que costó 7 millones de dólares, ya se notan claramente las positivas consecuencias que esa inversión ha tenido en el ecosistema marino de esa parte del litoral. En Chimbote, justamente, las empresas industriales pesqueras ya han iniciado las gestiones para la construcción de un emisor submarino de 8 km.

El sector pesquero ha invertido en los últimos años más de 250 millones de dólares en nueva tecnología para cuidar el medio ambiente, a pesar de que no es el que más contamina. Por ejemplo, el 67% de la contaminación del mar en la bahía de El Ferrol, en Chimbote, proviene de fuente no pesquera.

Las medidas de 'pesca limpia' que estamos tomando permitirán que en pocos años podamos disfrutar en Chimbote de aire puro y aguas limpias como lo hicieron mis padres hace cinco décadas. No es una ilusión. Es un deber que tenemos todos.

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