Cada vez son más las empresas interesadas en adoptar prácticas de buen gobierno corporativo, como un camino para demostrar la solvencia y buena conducción de la empresa ante posibles inversionistas o instituciones financieras, dijo Héctor Gutiérrez, socio director de la división de Auditoría de Deloitte Perú.
"No conozco el caso de las empresas del Estado en el Perú, pero puedo citar el caso de las empresas privadas, por ejemplo, en Estados Unidos. Allá, los directorios tienen un comité de auditoría y al menos uno de los integrantes de este comité debe ser experto en materia contable", precisó Gutiérrez.
El comité de auditoría, explicó, es una instancia constituida dentro de la junta directiva, que tiene una especie de teléfono rojo (comunicación directa e inmediata) con los auditores externos. Si estos últimos detectan problemas con los estados financieros o cualquier otro reporte sujeto a la auditoría, el directorio puede tomar conocimiento en breve y pedir explicaciones a los gerentes o mandarles a hacer correcciones.
El Fonafe (Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado) ha adoptado en años recientes prácticas de buen gobierno corporativo, pero los comités de auditoría no son parte de ellas.
De otra parte, respecto de la continuidad de los directorios tanto en empresas privadas como públicas, Gutiérrez consideró que cambiar a un directorio completo no es una decisión razonable. "Que los directores sean eternos no es saludable, pero tampoco lo es cambiar a todo un directorio a la vez o a parte sustancial del mismo".