Moscú [AGENCIAS]. Ganó la tradición, el equipo más clásico: el Manchester United. Perdió Chelsea, el nuevo rico de la historia, con John Terry hundido en el césped y Claudio Pizarro inmóvil en la tribuna, sin poder intervenir. El duelo inglés se definió en penales, una tanda digna de un guionista retorcido que mantuvo la emoción hasta el final y tuvo como postal del epílogo a sir Alex Ferguson, técnico del campeón, llorando como un niño al borde del campo, mientras el portero Edwin Van der Sar lo acompañaba con un abrazo.
Aunque el marcador en tiempo reglamentario dice 1-1, el triunfo de 6-5 por penales estuvo plagado de jugadas clave y protagonistas sorpresivos: por ejemplo, el francés del Chelsea, Nicolas Anelka, quien erró el lanzamiento desde el punto de penal que dio al Manchester United su tercera Liga de Campeones, después de las conquistadas en 1968 y 1999. Un poco antes, el portugués de los rojos Cristiano Ronaldo, Botín de Oro esta temporada, había fallado su penal. Sin embargo, cuando el Chelsea acariciaba su primera Champions, el capitán 'blue' John Terry se resbaló al lanzar el último de los cinco penales de la tanda, que hubiera dado la victoria a su club. El galés Ryan Giggs, otro de los héroes, anotó el tanto decisivo desde los doce pasos.
En el tiempo reglamentario, los goles fueron anotados por Cristiano Ronaldo, con un perfecto cabezazo casi en el ángulo derecho de la valla rival en el minuto 26, y Frank Lampard para los azules en el 44, tras una serie de rebotes, enviando a las redes el balón desde el borde del área chica tras un resbalón del guardameta holandés Edwin Van der Sar.
El Chelsea jugó con un hombre menos en los últimos minutos del alargue, después de que en el minuto 116 el marfileño Didier Drogba fuera expulsado con roja directa por darle una bofetada al serbio Nemanja Vidic durante una discusión con el balón parado.
RÉCORD DE GIGGS
En este encuentro, jugado bajo una intensa lluvia, el mediocampista Giggs batió el récord de partidos con la camiseta del Manchester United que poseía sir Bobby Charlton, al entrar en lugar de Paul Scholes en el minuto 87 de juego.
Giggs, de 34 años, jugaba así su partido número 759 para los rojos.
Charlton, actualmente de 70 años, presente esta jornada en Moscú, jugó 758 encuentros para el club entre 1954 y 1973.
REVANCHA DE EDWIN
Otro de los hombres récords de la final es el portero Van der Sar. El técnico Ferguson, entrenador del United, tardó años en encontrar un digno sucesor del danés Peter Schmeichel, arquero en la final del torneo continental que el conjunto inglés ganó en 1999.
Finalmente encontró a ese reemplazante en Van der Sar, quien ya había ganado la Copa de Europa con el Ajax de Ámsterdam en 1995. En Moscú, el holandés de 37 años le tapó el disparo al francés Anelka y concluyó la definición por penales en favor de su equipo.
Tras varios éxitos con el Ajax, el arquero pasó a la Juventus de Italia, donde no rindió a su máximo nivel y terminó fichando por el débil Fulham de la Liga Premier.
PALMAS PARA AMBOS
En tienda del Chelsea, el técnico Avram Grant felicitó a su tropa por el partidazo jugado y dijo que "Manchester hizo un gran torneo y no puede ser un mal campeón". A su lado, o mejor dicho, en su trinchera y todavía llorando Ferguson le devolvía el elogio: "Cuando Terry se acercó a patear, me sentí perdido. Hemos tenido fortuna de que él no marcase". La última declaración que llega es la del propio Terry: "Estoy destrozado, pero voy a reponerme. Espero volver aquí el próximo año", retó.
Este se trata, además, del cuarto trofeo europeo del Manchester, ganador de la Recopa en 1991.
La victoria de los rojos es también la undécima de un club inglés en la Liga de Campeones. Inglaterra se une así a Italia y España como los países más laureados.
Ganó Manchester, ganó la tradición. Difícil discutirle la corona a un diablo que sabe por viejo y por capo.