WASHINGTON [EFE]. La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) redujo drásticamente sus previsiones de crecimiento para Estados Unidos este año y, al mismo tiempo, alertó sobre una inflación que ha superado largamente sus metas.
El banco central constató una debilidad generalizada en la mayor economía del mundo, con el único punto brillante de sus exportaciones, que se benefician de un dólar anémico.
Estados Unidos se expandirá este año entre 0,3% y 1,2%, frente al promedio de entre 1,3% y 2% que había calculado la Reserva Federal en enero.
En otras circunstancias ese recorte agudo habría significado más recortes de intereses en el horizonte, pero la entidad echó un jarro de agua fría a esa perspectiva al emitir advertencias claras sobre la inflación.
Así lo entendieron los mercados: la baja experimentada durante la jornada se acentuó al conocerse las opiniones del Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal, el órgano que fija la política económica del país.
Al final del día, el Dow Jones de Industriales había perdido casi 1,8%, bajo el peso, también, del precio del crudo, que se situó en unos estratosféricos 133 dólares por barril.
ALTA INFLACIÓN
El nuevo récord del crudo justificó la inquietud de la Reserva Federal sobre la inflación. Ahora cree que fluctuará entre el 3,1% y 3,4% este año, medida por el Índice de Precios de Gasto de Consumo, el barómetro que prefiere el banco central porque no se limita a una canasta de bienes.
En enero, la previsión de la FED era de una inflación de entre 2,1% y 2,4%. Desde entonces, el crudo ha subido 41% y los alimentos 7%, según cálculos de Deutsche Bank.
Esa escalada es uno de los factores que lastran a la economía estadounidense, según la Reserva Federal, junto con la crisis inmobiliaria y la reducción del crédito para las personas.