Frente a la accidental rotura de un ducto de gas natural en Lima corresponde sobre la marcha poner mayor énfasis en campañas preventivas e informativas para que la ciudadanía se enganche con la cultura del gas. Así, esto debe servir no solo para resolver contingencias con eficiencia y rapidez, sino también para desmontar cualquier campaña alarmista e infundada.
Es evidente que el incidente fue un error y una negligencia técnica relacionada con el manejo y la tenencia de planos para identificar las redes de gas. Corresponde a la autoridad reguladora, y de ser necesario judicial, determinar de quién --contratista, municipalidad o Cálidda-- es la responsabilidad directa por esta clamorosa falta de previsión, para proceder a aplicar las sanciones pertinentes y redoblar las medidas para evitar que se repitan accidentes.
Finalmente, este hecho fortuito y lamentable no puede afectar la puesta en marcha de todo un sistema moderno, menos contaminante y con mayores ventajas económicas que paulatinamente está ingresando a los hogares e industrias del país y que, en otros países lleva décadas de vigencia. Esta nueva cultura del gas debe involucrar cada vez a más ciudadanos para que entiendan su utilidad , sepan manejarlo y contribuyan así a la necesaria reconversión de la matriz energética.