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LOS INDICADORES DEBEN SER MÁS CONFIABLES

¿Disminuyen los niveles de pobreza?

Por Raúl Ferrero C. Jurista

El tema de la prioridad que debe merecer la ayuda social es siempre uno en el cual existe dificultad para que se pongan de acuerdo quienes integran el Gobierno.

No es que no se le asigne interés al tema, sino que en muchos casos se deja de imprimirle la velocidad necesaria, en parte debido a las trabas burocráticas que usualmente tienen prisionero al Estado y a su vez la consabida incapacidad de gestión que muestra nuestra administración pública.

El INEI ha declarado que la reducción de la pobreza ha descendido del 48,5% al 44% en el período 2006-2007 y el Gobierno acaba de señalar que a la fecha se encuentra en el nivel del 42%, a lo que se debe agregar que el presidente de la República y antes su ministro de Economía, han manifestado que para el final de este gobierno los niveles de pobreza deberán encontrarse en el orden del 30%.

Las cifras siempre son frías y no parecen recoger sentimientos ni emociones. Sin embargo, en el tema de la lucha contra la pobreza ellas recogen un contenido social que nos debe valer la mayor atención.

La pregunta que nos asalta inmediatamente a la mente es: ¿De qué sirve el crecimiento que viene alcanzando el país, si sus beneficios no se extienden para comprender al mayor número de peruanos y en especial a los más necesitados? La respuesta es obvia. No estaría sirviendo de mucho.

Por eso es que hemos insistido que el tema de la ayuda social debe formar parte de las políticas más urgentes del Gobierno. Siendo así, sería importante que se concretara la intención del presidente de la República, quien haciendo una comparación con la corrida de toros, piensa que si en el primer tercio de su administración (20 meses) el énfasis fue puesto en el tema económico, en el segundo tercio (los siguientes 20 meses) la atención principal estará en la inversión social, sin que ello implique descuidar la disciplina fiscal, la seguridad jurídica y las políticas para consolidar la estabilidad macroeconómica.

Para esto será necesario afinar y revitalizar Juntos para saber con precisión a quiénes beneficia y si efectivamente el incentivo monetario de S/.100 mensuales se está utilizando en los servicios de regularización de la identidad de las personas, de su nutrición, salud y la educación, al margen de lo que se viene haciendo a favor de la erradicación del analfabetismo.

El tema social no debe quedar en la ayuda en dinero que se le entregue a cada madre de familia, sino también comprender el mejoramiento de los servicios sociales que otorga el Estado.

La tarea de Crecer, que articula los 26 programas sociales en ejecución, debe perfeccionarse con una mayor descentralización para que participen más los gobiernos locales y regionales que tienen llegada en los lugares más apartados, principalmente en las zonas altoandinas en que los niveles de pobreza son más pronunciados.

Si la determinación del Gobierno es emprender una lucha contra la pobreza a fondo, bien valdría la pena que alguno de sus principales representantes lo confirmase públicamente para que se conozca de manera amplia el compromiso político adquirido y este pueda ser motivo de escrutinio tanto hoy como en el futuro, de manera que no existan dudas ni retaceos sobre sus logros, que todos esperamos se obtengan.

Para esto, es conveniente que el Gobierno informe periódicamente de los avances, utilizando mediciones confiables, con indicadores conocidos y validados, que gracias a su transparencia, permitan a la ciudadanía estar enterada debidamente de lo que se vaya logrando, de forma que no se cuestionen los resultados que se presenten.

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