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ARTE

Un itinerario de Alberto Casari

Por Diego Otero

Alberto Casari (Lima, 1955) es uno de los artistas peruanos que más y mejor ha jugado con las fronteras entre los más diversos formatos artísticos. No solo eso. Es, también, quien más incisivamente ha señalado entre nosotros la brumosidad de los límites de la identidad creativa a través de la concepción y del desarrollo de una serie de heterónimos (sí, a la manera del gran poeta portugués Fernando Pessoa) en los que ha diluido simbólicamente la tradicional autoridad del yo. Así, por ejemplo, Alfredo Covarrubias inserta sus piezas en los engarces que puede haber entre literatura y conceptualismo, y Aquiles Córdova (alias El Místico) realiza un trabajo sensorial, casi táctil, en la línea del informalismo y del arte povera.

El libro que tenemos ahora entre manos no es solamente el catálogo de la muestra antológica -Materia, espacio, fuerzas interiores. Obras 1993-2008- que el artista montó recientemente en la Galería Germán Kruger del Icpna. El libro es, en algún sentido, un anti-libro: el registro de un proceso creativo en el que las vacilaciones, los retrocesos y los bocetos de ideas están presentes, como dándonos a entender que el zurcido de la prenda dice tanto como el corte o el color. Y es que, desde los años noventa, una de las obsesiones creativas de Casari -y lo señala bien Emilio Tarazona en el texto crítico que acompaña al registro visual de los trabajos-, es el cuestionamiento entre humorístico y filosófico de la idea misma de representación.

El trabajo de Casari es, en ese sentido, una celebración de la materia como puerta de la creatividad; como puente hacia todo lo que él llama "fuerzas interiores". Y es bajo esa premisa que este libro opera. El libro es también el borrador del libro: una bitácora en la que la propia materialidad debe indicar la ruta a seguir en términos de diseño y de información. Acompañan a la selección de imágenes el ya mencionado texto de Emilio Tarazona, que es un acercamiento lúcido -por momentos quizá astringente, vertical- al itinerario creativo del artista, y un texto del propio Casari: especie de apunte autobiográfico en tono coloquial, que funciona también como declaración de principios.

Lugares no tan comunes
Entre el 5 de febrero y el 30 de marzo se llevó a cabo La construcción del lugar común, una importante exposición colectiva de "artistas emergentes" -se trataba, en realidad, de una suerte de selección de algunos nombres representativos de los distintos centros de formación artística de Lima, así como de algunas otras jóvenes figuras de obra destacada y singular- en los alrededores del inacabado edificio del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Lima. La exposición, que fue curada por Miguel Zegarra y Jorge Villacorta, sirvió de plataforma para actualizar una compleja polémica que lleva años, que le hizo sombra, y que tiene que ver, precisamente, con el lugar -el famoso parque de la laguna de Barranco- en el que se está emplazando el museo. El breve catálogo que el MAC ha publicado ahora es importante en la medida en que propone un balance de los flujos de sentido y las interferencias que hubo entre la propia exposición y la polémica que ésta suscitó. Y es importante, también, porque nos permite realizar un viaje evocativo -ajeno ya al ruido a veces ensordecedor de la disputa entre la alcaldía, los representantes del IAC y un grupo organizado de vecinos- a los asuntos planteados por el engranaje formado entre los curadores y los artistas participantes. La construcción del lugar común fue una exposición audaz, que reflexionó con agudeza y pertinencia sobre temas cruciales en el Perú de hoy: las tensiones entre exclusión y pertenencia, los cimientos sobre los que se debe edificar un horizonte común, la idea de lo inconcluso, etcétera. Además del texto firmado por Jorge Villacorta y Miguel Zegarra, que plantea una mirada optimista sobre los sucesos que despertó la exposición -¿crisis de este tipo son el precio que debemos pagar para que la cultura esté en la agenda pública?-, el catálogo trae una nota de la museóloga Giuiliana Borea, coordinadora del proyecto MAC-Lima, sobre las relaciones entre cuerpo social y espacio público, y un apunte, en tono personal, de Ricardo Ramón, el director del Centro Cultural de España en Lima. Uno de los aspectos más interesantes de esta atractiva publicación -diseñada por Radio Belén- es que incluye una suerte de testimonio de parte de cada uno de los artistas sobre el trabajo que dispuso en la muestra. En suma, una publicación imprescindible para todos los interesados en el arte contemporáneo local.

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