La estuvo llamando por teléfono toda la mañana y como no contestaba decidió, preocupada, volver al departamento en el que vivían desde hace tres años. Lo que encontró Mary Ann Cockman (39) al mediodía fue un cuadro escalofriante: su hija, de solo 8 años, yacía muerta sobre su cama, semidesnuda y con moretones en el cuello.
Los gritos desesperados que la mujer sudafricana, una ex burrier que había purgado condena en el penal de mujeres de Chorrillos, daba desde el departamento 40 alertaron a varios de sus vecinos del edificio Leuro, signado con el número 449 de la avenida Benavides, en Miraflores. Ellos acudieron rápidamente y se vieron cara a cara con la triste escena.
"Cuando llegué al departamento encontré a Mary Ann en crisis. La niña estaba tirada en la cama, con el pantalón abajo y con marcas en el cuello que parecían producto de golpes. Le toqué su mano y estaba helada. En ese momento entendí que estaba muerta", diría a la prensa, pasadas las seis de la tarde, Cecilia, una vecina del sexto piso que prefirió no decir su apellido.
Recién a esa hora, ya con la noche encima y con el paradójico festival de luces que lucía enfrente el inmenso aviso del casino Atlantic City, el cuerpo de la infortunada niña, nacida en el verano del 2000 mientras su madre estaba presa en el otrora penal de Santa Mónica, fue retirado del lugar por el personal de Homicidios de la PNP luego de que el fiscal de turno Juan Carlos Ramírez Dávila ordenara el levantamiento del cadáver.
El representante del Ministerio Público no quiso prestar declaraciones y solo señaló que el caso está en proceso de investigación.
Luego, peritos PNP de Criminalística sacaron del edificio de seis pisos varias pequeñas bolsas que --trascendió-- contendrían elementos hallados en el departamento donde vivían solas madre e hija y que serían importantes para la investigación. Los peritos confirmaron al paso que la menor fue violada y estrangulada.
LA PUERTA NO FUE FORZADA
En los primeros pisos del edificio Leuro funcionan varios negocios, entre ellos destacan oficinas de revelado de fotos y sastrerías, y --según vecinos-- la puerta principal del edificio, una reja negra de barrotes delgados, permanece abierta durante el día sin vigilancia.
El coronel Luis Flores, jefe distrital PNP de Miraflores, también estuvo en el lugar del homicidio mientras los peritos realizaban su trabajo. Al salir del edificio señaló que existen varios sospechosos de ser los autores de tan terrible crimen, pero que no podía dar mayores detalles por el momento.
"No puedo hacer declaraciones, pero hay evidencias que la policía tomará en cuenta para las investigaciones", dijo el jefe policial.
"La puerta del departamento no aparece violentada. Hay varios sospechosos. No puedo decir más por el momento", acotó Flores.
Mary Ann Cockman, madre de la víctima e integrante de la Iglesia Anglicana asentada en Lima, se habría dedicado últimamente a dar clases de inglés y siempre dejaba sola a la niña en casa, según la vecina Cecilia, quien añadió que la mujer sudafricana le había comentado que en julio iban a retornar a Sudáfrica, donde se encontraría con el padre de la menor.
"Cuando la madre encontró muerta a la niña, la casa estaba revuelta, como si hubieran estado buscando algo", agregó Cecilia.
HISTORIA DE CÁRCEL
Mary Ann Cockman no declaró a la prensa y se mostró serena cuando salió del edificio para abordar un auto de la embajada de su país. Ella fue detenida en el aeropuerto Jorge Chávez en 1999 al tratar de sacar del país tres kilos y medio de coca, tal como contó ella misma en un reportaje que el diario "Expreso" publicó el 9 de julio del 2000 y que trató sobre niños que nacían en la cárcel. Cinco meses antes de la publicación, mientras purgaba condena en el penal de Chorrillos, había dado a luz a la menor asesinada ayer.
"Necesitaba el dinero. He dado a luz a once niños, de los cuales han sobrevivido siete. Mi primer esposo y toda mi familia murieron. Esta bebe es de mi segundo compromiso, pero él no quiere a mis otros hijos... por eso lo hice", dijo arrepentida Cockman cuando estaba presa.