Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
PUNTO DE VISTA

Corrupción: atenuando el riesgo

Por Miguel Mur. Socio de PWC

Casi toda empresa está expuesta a los riesgos de la corrupción. Algunos sectores donde se mueven considerables recursos, como defensa, construcción o las industrias extractivas, identificaron el peligro tempranamente y desarrollaron estrategias de gestión, pero otros recién despiertan a la amenaza. Y en esta acrecentada preocupación se incluye el deseo de proteger el activo más vital de las empresas: su reputación. Esto obliga al desarrollo de modelos de negocios socialmente responsables.

Es creciente el interés del sector privado por mitigar estos riesgos a través de programas adecuados. Por ello, Price Waterhouse Coopers (PWC) elaboró una encuesta mundial, plasmada en el informe "Enfrentando la corrupción: caso de negocios para un efectivo programa anticorrupción".

Si bien las compañías responden a las amenazas y riesgos de la corrupción, la encuesta indicó que muchas de las políticas que aplican, por sus pobres diseños e inadecuada implementación, no son suficientes para identificar y disminuir los riesgos. Y sin un adecuado y estratégico plan anticorrupción, la compañía puede incluso no estar alerta de su vulnerabilidad, hasta que sea muy tarde.

Las empresas deben estar preparadas para buscar nuevas oportunidades de manera segura, sin exponerse a riesgos indebidos. Las debilidades corporativas en la prevención activa de la corrupción pueden predisponer a empleados y a otras personas a sistematizar fraudes contra la compañía. Además, las empresas con débiles programas anticorrupción, que permiten sobornos, quedan vulnerables frente al robo y la manipulación de informes financieros; la gerencia y los ejecutivos se tornan complacientes, descuidados y hasta desmoralizados, sin una real capacidad para investigar qué estuvo mal y pueden quedar expuestos a acciones legales o a penalidades.

Por otro lado, el enorme costo social de la corrupción, sobre todo en los países en desarrollo, tiene además un impacto corrosivo en la democracia y en la gobernabilidad; incrementa los costos y desmejora la oferta de los productos. Además, los países donde la corrupción campea se ven también afectados porque las compañías más serias y calificadas evitarán desarrollar proyectos que pudieran generar controversias que afecten sus actividades. Sufren además una pérdida sustancial --globalmente estimada en US$400.000 millones-- asociada con el robo de recursos por sobrevaloraciones que no serán utilizados en obras sociales.

De otro lado, inversionistas y otros actores involucrados con empresas están observando cada vez más como las compañías manejan su responsabilidad social corporativa, dentro de la cual los esfuerzos anticorrupción son un elemento importante. Las bolsas de valores han respondido a estos cambios. La creación en el 2001 de las Index Series FTSE4GOOD, que son puntos de referencia e indicadores comerciables para inversionistas socialmente responsables, es un notable ejemplo. En el 2006, las series incluyeron la lucha contra el soborno como un criterio para permanecer dentro del Index, señalando que esto se ha vuelto una parte importante en la agenda.

Miles de millones de dólares ahora son específicamente invertidos en el mercado de la responsabilidad social. En concordancia, un veraz y fundamentado informe público de iniciativas estratégicas anticorrupción genera importantes consideraciones para las empresas, y es clave para todo plan de negocios serio y sostenible.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook