BALANCE. Una Noche en Blanco de Lima
Recuperar los exteriores como espacios de cultura, entretenimiento y convivencia para rescatar un escenario que desde siempre le ha pertenecido a la gente: la calle. Esos fueron los principales objetivos de Una Noche en Blanco de Lima. Luego de esta exitosa primera experiencia, sus responsables (el colectivo Deliveri y la Municipalidad de Miraflores) evalúan los resultados con miras a la próxima edición.
"Hay que mantener la propuesta del espacio público, el cual exige alternativas de arte contemporáneo que no se presentan en espacios cerrados. Jalar propuestas del espacio controlado a la calle es hacer una mala jugada", explica Jai Gonzales, miembro del colectivo Deliveri, cuyo trabajo junto al de Bernhard Fauser, Jorge Villacorta, José Carlos Mariátegui, entre otros, ha sido fundamental para concretar este proyecto.
"Buscamos rescatar el poema urbano. La propuesta de arte contemporáneo en el espacio público está respondiendo a una necesidad, que, aunque no sea consciente, está latente en la sociedad, que desde ya está viviendo este cambio", agrega.
Nazira Atala, también de Deliveri, acota: "En un momento en el que las individualidades y los egos están a la orden del día, ver a tanta gente que quiera ser parte de esto es reivindicar el trabajo en equipo, la fuerza de grupo".
Esta primera experiencia --según M. Aveggio-- no solo convocó a vecinos de Miraflores, sino también de Lima norte y sur. El próximo año se quiere incorporar un mayor número de intervenciones nacionales y extranjeras, y se espera duplicar la inversión inicial de 250 mil dólares, por lo que se viene coordinando el apoyo de diversos gobiernos.
El respaldo de la Municipalidad de Miraflores en esta gesta ha sido fundamental. "Hemos iniciado una propuesta cultural que Lima necesitaba. Es un formato en blanco que esperamos que la gente termine de llenar. Ese espíritu de la calle es indescriptible, pero perfectamente diferenciable", señala Manuel Masías, alcalde del distrito.