Hace algunas semanas, para calmar el nerviosismo por la escalada de precios, el ministro de Economía, Luis Carranza, aseguró que si la inflación se salía de control no tendría problemas en encauzarla a través de la reducción del gasto público y el consiguiente incremento del superávit fiscal por encima del 2% del PBI estimado para este año (poco más de US$2.400 millones). A menor gasto, menor demanda y presión sobre los precios.
Sin embargo, tras conocerse --con las cifras de abril-- que la inflación no se le escaparía de las manos al BCR (el responsable oficial de mantenerla bajo control), Carranza no solo ha confirmado que el superávit del 2008 se quedará en 2%, sino que ha adelantado que se irá reduciendo, producto de un incremento en el gasto público en lo que queda del mandato de Alan García. Y es que, a su juicio, hay mucho por hacer por parte del Estado.
Así, el ministro ha indicado que para el próximo año el superávit será 1,5% del PBI y en los siguientes dos años se reducirá a solo 1%. Eso sí, fue claro en afirmar que el mayor desembolso público será básicamente para mejorar el gasto social y el de inversión, que son los que generan un mayor retorno social. Con ello, de paso, descarta cualquier expectativa de otro ministerio que busque más dinero para salarios o gasto corriente.
¿CÓMO VAMOS?
De acuerdo con el BCR, en el primer trimestre de este año el superávit fiscal fue S/.4.329 millones, lo que representa un incremento de 87% con respecto al monto obtenido en el mismo período del 2007. A pesar de tal diferencia, sin embargo, al final del año pasado el superávit representó el 3,1% del PBI, mientras que este año será solo 2%. Y es que los problemas en la ejecución de gasto de inversión durante el 2007 se evidenciaron cada vez más y generaron un ahorro forzado hacia el segundo semestre de ese año.
En ese sentido, al medirse los 12 últimos meses (marzo 2007-marzo 2008), el superávit como porcentaje del PBI se reduce a 2,3% (S/.8.187 millones) y se asemeja mucho más al que se espera para fines de este año.
Si bien Carranza no dio detalles acerca de dónde se incrementaría el gasto, las obras de infraestructura cofinanciadas por el Ministerio de Transportes y por el de Vivienda están entre las más importantes. Este año la meta es que la inversión pública represente el 4% del PBI y que para los siguientes años se mantenga de forma sostenida en 4,5%.
Además, se tendrá que incrementar significativamente el presupuesto de los programas de apoyo social para mantener las altas tasas de reducción de la pobreza (5 puntos porcentuales al año en el primer bienio de García), en un contexto en el que los grandes proyectos de inversión en la sierra (donde está la mayor concentración de pobres) aún no estarán operativos.
LA FRASE
"Este año habrá un superávit de 2% y en los próximos, ligeros descensos para aumentar el gasto social y la inversión"
LUIS CARRANZA
MINISTRO DE ECONOMÍA