El premio internacional Energy Globe, otorgado al proyecto Ciudad Saludable, debe estimular más al Gobierno, las municipalidades y ciudadanos a mejorar la gestión de desperdicios y promover la cultura del reciclaje.
Se trata de un buen paso, que debe ser complementado urgentemente con otros, habida cuenta del gravísimo problema que representan para Lima y el resto del país los botadores informales de basura, a más de los colectores colapsados y la incapacidad de Sedapal para el saneamiento.
La oportunidad es propicia, ahora que se ha creado el Ministerio del Ambiente, que debe establecer criterios técnicos para el tratamiento, recolección y vertido de aguas servidas.
Hay que sacar enseñanzas de Ciudad Saludable, que incluye concejos distritales, la constitución de empresas locales para el recojo, reciclado y eliminación de basura, así como medidas para combatir el vertido ilegal de desechos y campañas educativas para cambiar hábitos.
Es fundamental involucrar a los ciudadanos para que tomen conciencia de la importancia de preservar el ambiente, lo que redituará en beneficio de todos en el futuro. En la práctica, esto implica que los padres y los maestros se tomen el trabajo de separar la basura y enseñen a sus hijos y pupilos con el ejemplo.
En otro nivel, el Gobierno y las municipalidades deben fomentar e invertir en el reciclado industrial, incluso otorgando incentivos y créditos. Asimismo, debe construirse más rellenos sanitarios, sin contaminar los ríos ni el mar.