Por Fritz Du Bois
Finalmente parece que caló en la población una verdad incuestionable: no es el Estado sino la inversión privada y el mercado la mejor manera de progresar. En efecto, así opina la mayoría de peruanos en todo el país, según la última encuesta de El Comercio y, evidentemente, cuanto mayor sea el número de pobres marginados que puedan acceder al mercado, mayor será el nivel del bienestar general.
Incluso, como si se hubiera programado una ratificación sobre lo correcto de esa percepción, se publicó esta semana el índice de pobreza, el cual ha descendido por debajo del 40% de la población por primera vez desde 1985, cuando el otro García llego al poder. Es importante resaltar que el número actual de pobres parece incuestionable, ya que la encuesta ha sido verificada por el Banco Mundial. Más aun si uno considera que, luego de haber tocado un pico de pobreza de 56% en el 91, nuestro país ha tenido durante 15 años un crecimiento promedio anual de más de 5 %, el total de 39.3% parece más bien alto. Por otro lado, la velocidad en la reducción lograda los últimos 4 años se da porque el fuerte crecimiento económico actual, a diferencia de otros ciclos, está concentrado en sectores como construcción, agroexportación y manufactura, actividades intensivas en mano de obra. Por lo tanto, el empleo y los ingresos de las familias, tanto en las zonas urbanas como rurales de la costa, han aumentado tremendamente, esa es la manera de reducir la pobreza.
Sin embargo, sí llama la atención la enorme disminución, atribuida a los últimos 12 meses, lo cual podría ser una distorsión debido a la corrección al paso que se está haciendo de encuestas anteriores, ya que los números que se publicaron los últimos años aparentemente estaban errados y debieron ser más bajos. Para evitar suspicacias, lo mejor hubiera sido presentar el estudio después de haber terminado la corrección, pero parece que había apuro en dar a conocer el resultado al que se ha arribado. Ese recurrente cuestionamiento a gestiones pasadas en el INEI nos lleva a plantear nuevamente la necesidad de otorgarle la autonomía de la que gozan tanto el BCR como la contraloría. El manejo de las estadísticas es fundamental para fiscalizar a un gobierno y debe de estar siempre en manos solventes e independientes.
Donde la pobreza no solo no se reduce sino aumenta es en el Congreso y aquí me refiero a pobreza de otro tipo. Tanto la ley de tercerización como la negociación colectiva portuaria son dos saltos al pasado que parecen hechos para impedir que siga el crecimiento. El desarrollo del 'outsourcing' o tercerización es, junto a la evolución tecnológica, uno de los factores que más ha contribuido a las ganancias en productividad y competitividad de las empresas más exitosas en el mundo. Excluir a la economía peruana de sus beneficios por abusos que habrían cometido algunos 'services' es desproporcionado y más bien parece ser un contrabando ideológico que al final va a terminar, como todo lo relacionado con la legislación laboral, fomentando más informalidad.
Finalmente, es alarmante que en un acto de 'compadrazgo' el ministro de salud reciba del presidente de la Comisión de Presupuesto permiso para violar la Ley Fiscal, incluso este último lo justifica diciendo 'que el MEF también la violó', o sea que todos quieren ser violadores . Lo cual parece estar en línea con la tendencia delictiva de algunos en la Plaza Bolívar, matando mascotas y otras perlitas. Ahora ya es claro que la farra fiscal se está gestando y eso echaría al tacho nuestra estabilidad y prosperidad. Si antes nos preguntábamos por qué el presidente del Congreso tenía encarpetada desde hace 20 meses la segunda votación para establecer sanciones por violar esa ley... ahora ya sabemos por qué.