Confesiones de un artista de mierda
"Confesiones de un artista de mierda" es una novela por la que Philp K. Dick expresó un infinito cariño al momento de repasar su obra, quizás debido a la alta carga autobiográfica de la que se valió para elaborarla. "Cuando escribí 'Confesiones' tenía la idea de crear al protagonista más idiota, ignorante y carente de sentido común, un conjunto andante de creencias estúpidas, un proscrito de nuestra sociedad, un hombre completamente marginal que ve todo desde el exterior, por lo que tuve que basarme en mí mismo", admitió el escritor en una carta fechada el 19 de enero de 1975, "aunque acabé creando un hombre menos egoísta que yo, más amable y, de una manera profunda, una mejor persona".
El personaje al que Dick se refiere es Jack Isidore, un hombre sin mayor educación que se dedica a coleccionar revistas sobre ovnis y a visitar prostíbulos. La vida de este treintón transcurre plácidamente hasta que es descubierto al robar en un supermercado, un incidente que obliga a su hermana mayor, Fay, una fría y calculadora ama de casa, y a su cuñado, Charley, un melancólico empresario, a llevarlo con ellos a su costosa casa de campo. Así empieza la historia de "Confesiones", donde la locura y la salud, la generosidad y la ambición, el deseo y la culpa se confunden para delatar los más oscuros y nobles instintos de estos desconcertados seres humanos. Trivia: la mujer que inspiró el personaje de Fay acabó casándose y viviendo con Dick por más de cinco años.
Las máscaras del capitán
Publicado por primera vez hace más de cuarenta años, este breve libro del francés Guy Debord no ha hecho más que crecer con el paso del tiempo, demostrando tener más páginas de las que aparentaba cuando apareció en estantes parisinos allá por 1967. La actualización de las teorías marxistas que Debord realiza para una época dominada por los medios masivos de comunicación no solo fue la culminación de sus años al lado de la internacional letrista sino también la inspiración para las consignas de los estudiantes rebeldes de mayo 68, además, por supuesto, del germen de las frases anarquistas que Malcolm McLaren transmitió a sus pupilos, los Sex Pistols. Como profetizando la creciente fascinación que la imagen de las celebridades genera en las personas, Debord acusó a la sociedad occidental de promover "la declinación del ser en tener, o simplemente parecer". Basta echar un rápido vistazo a la música pop contemporánea y a la cantidad de discos pésimos que compramos basándonos únicamente en la imagen prefabricada de los cantantes para saber de qué estaba hablando este francés.
El Imperio de los sentidos
Existen más de treinta años entre la publicación del primer libro de cuentos de Harold Brodkey, "Primer amor y otros pesares", y el segundo, "Relatos a la manera casi clásica". A pesar de esta larga espera, la paciencia exhibida por sus lectores fue plenamente justificada por la gran calidad que el escritor estadounidense destiló en cada una de las narraciones incluidas en este libro, donde volvió a demostrar una inteligente dedicación por los detalles sensoriales que rodean a los personajes, y que funcionan como la única forma de intuir las creencias y sentimientos que estos ocultan de sí mismos. En este libro podemos encontrar algunos relatos que ya se consideran clásicos de la literatura estadounidense, como "Verona: habla una mujer joven", "Su hijo, en sus brazos, a la luz, en lo alto", "Sobre las olas" e "Inocencia", donde se narra quizás la descripción más larga de un orgasmo que conocemos: veinte páginas. Un libro extraordinario que vale la pena buscar en las librerías locales.