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La conciencia moral y la emancipación

Por Ricardo González Vigil

Fruto de una revisión sistemática de la enorme bibliografía existente sobre la Emancipación, "El pensamiento político y la formación de la nacionalidad peruana, 1780-1820" es un trabajo de primer orden. Lo elogia, en el prólogo, una especialista en la materia, Margarita Guerra Martiniére: "es importante analizar no solo los hechos puntuales () Interesa de modo especial el estudio del pensamiento que estuvo en el trasfondo del proceso emancipador, lo cual se ha abordado en diferentes circunstancias, pero era necesario intentar una cierta sistematización de su estudio para tener el panorama completo de cómo las ideas empezaron a conseguir que el hombre peruano, y el americano en general, empezaran a cuestionar la situación que afrontaban en el siglo XVIII y a considerar los medios para revertir las injusticias bajo las cuales vivían" (p. 11).

Rey de Castro se aparta de los que ponen en primer plano las "causas externas". La causa principal, sin la cual no hubieran encontrado eco las "externas", es "interna": el "nacionalismo consciente" (p. 23), largamente preparado desde el siglo XVI. En síntesis: "la eclosión de una lenta y laboriosa preparación, el remozamiento de tendencias e ideas fuerza emanadas del propio y secular fondo histórico peruano, así como el estallido final de la conciencia nacional criolla, mestiza e indígena, madurada a lo largo de la dominación española en el Perú. La emancipación fue, en palabras de Rómulo Cúneo Vidal, fruto de un proceso moral antes que material, en el cual la noción de la patria americana, distinta de la peninsular, y más allegada al corazón de sus hijos, comenzó a tomar cuerpo en el sentir de las clases dirigentes de la sociedad colonial, en un principio en forma indecisa y, más tarde, en forma perentoria" (p. 149).

Rey de Castro coincide así con los estudios más sólidos sobre nuestro proceso emancipador: los aportes historiográficos de Raúl Porras Barrenechea, José Agustín de la Puente, César Pacheco Vélez y Scarlett O´Phelan; y los ensayos de filosofía de la historia de Víctor Andrés Belaunde y Jorge Basadre. Se suma a esa ilustre nómina con numerosas consideraciones perspicaces y matizadas sobre la heterogeneidad de la conciencia nacional según se trate de criollos, mestizos o indios, de limeños o provincianos (estos más activos en el sur), de clase alta o baja; todo ello además pasando de una etapa mayoritariamente reformista, a otra liberal y finalmente a la definitiva a favor de la ruptura con la corona española, etapas que sabe caracterizar en su marco peruano e internacional.

Y aunque la emancipación fue fundamentalmente un movimiento criollo, no omite la participación indígena con sus componentes de utopía andina; tampoco el temor de los criollos a levantamientos indígenas que les hicieran perder sus privilegios, de ahí su forzado "fidelismo" al rey hasta el arribo mismo de San Martín.

LOS PRECURSORES
Exponiendo el pensamiento político de 1780-1820, Rey de Castro constata la madurez de una conciencia nacional preparada desde el siglo XVI. Ella constituye la causa principal de nuestra Emancipación, y no los factores económicos y políticos del marco internacional: las reformas borbónicas, la independencia norteamericana, la revolución francesa, la invasión napoleónica y las Cortes de Cádiz o las corrientes emancipadoras nacidas en las ciudades de Buenos Aires y Caracas. Distingue tres etapas: La reformista (1780-1808), la liberal (1808-1814), y la definición a favor del proceso independentista.

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