Por Luis Silva Nole
Me sentí extraño, parado ahí, con saco y corbata, un periódico en la mano y varios kilos de más, en el mismo portón que tantas veces crucé de niño y de adolescente, vestido con uniforme escolar.
El colegio parroquial San Vicente de Paul, del distrito de Surquillo, ha cambiado. Diecinueve años después de mi promoción, tiene un pabellón más de salones y las viejas bancas de madera han dado paso a cómodos asientos plegables en su auditorio, totalmente nuevo porque el que yo poblé con mi generación fue demolido para dar paso a otro, en el mismo sitio, con apariencia de una amplia y moderna sala de cine.
Me sentí nostálgico al ver entrar a medio millar de escolares a ese auditorio la tarde del viernes último. Regresé a mi colegio siendo lo que siempre quise ser --periodista--, para cubrir la Primera Audiencia Nacional del Niño y del Adolescente, organizada por El Comercio en coordinación con la Defensoría del Pueblo.
Y, definitivamente, comprobé que los niños y adolescentes ya no son los de antes. Ahora tienen una voz fuerte, decidida, con personalidad. Les dan un micrófono y aparecen oradores que emulan, con los obvios bemoles de la temprana edad, al mismísimo presidente Alan García.
Lejos de pensar en superficialidades y de concentrarse solo en la tarea de matemáticas o en la fiesta del fin de semana, los chicos tienen claro cuáles son sus derechos, reconocen perfectamente los problemas que atraviesan en la difícil realidad peruana e, incluso, son osados para mandarse con un grueso pedido: una curul en el Congreso.
Así lo dejaron ver en la reunión de tres horas que albergó a menores estudiantes y trabajadores, alcaldes y regidores escolares, y miembros de clubes, asociaciones y programas sociales. Reclamaron que su voz sea escuchada cada vez que las autoridades nacionales, locales o regionales debatan decisiones que les atañen, y exigieron respeto para su condición de menores y el cese de la violencia familiar y del abuso sexual y laboral de los que muchas veces son víctimas.
Intervino como moderador el doctor Francisco Miró Quesada Rada, editor de Relaciones Comunitarias de este Diario. En la mesa de honor estuvieron Gustavo Sierra, alcalde de Surquillo; Jorge Valencia, adjunto de la Defensoría del Pueblo para la Niñez y la Adolescencia; Guido Cornale, representante de Unicef en el Perú; Luciana León, congresista de la República; el director del colegio anfitrión, padre Orestes Ortiz, y los niños Ángel Gonzales, Julio Huamán, Giovanna Bendezú (representante de niños y adolescentes trabajadores), Sara Romaní (integrante del Programa de Municipios Escolares) y Marylita Poma (corresponsal escolar de El Comercio).
HABLARON SIN TAPUJOS
Las posiciones de los menores estuvieron muy bien definidas. "¿Cómo es posible que nuestros profesores hayan salido tan mal en la prueba de selección del Ministerio de Educación", se preguntó Robert Galván (15). "La alimentación en general en el país es pobre", aseveró Martha Oyola (14). "Soy trabajador en Gamarra y los sueldos son muy bajos. Abusan de nosotros y el ministerio nunca supervisa", se quejó William Inga (17).
"¿Si la Constitución garantiza el derecho a la vida y el bienestar para los menores, por qué hay violaciones y asesinatos de niños y niñas, por qué hay chicos pidiendo limosnas en las esquinas? Así dicen que el Perú avanza. Los niños y adolescentes deberíamos tener una curul en el Congreso para expresar nuestro sentir ahí donde se hacen las leyes", expresó Hellen Villena (15).
"Los niños no somos el futuro del país, somos su presente", reflexionó Kevin Sobrino (14). "No debe haber ningún tipo de discriminación dentro de los colegios", dijo Ruth Chamorro (15). "Los niños no deberían trabajar y el trabajo de adolescentes debe ser justo", refirió Leyla Villavicencio (14), mientras que Hellen Tipuán (15) instó a que las municipalidades coordinen acciones con los niños para el bienestar de estos.
NO A LA VIOLENCIA
En torno a la violencia familiar, Elizabeth Ita (13) señaló: "El castigo físico viola nuestros derechos". Pero Manuela Hurtado (14) lo explicó mejor: "Las heridas físicas se borran, las psicológicas no. Hay que respetar la Convención Internacional de los Derechos del Niño que el Perú firmó y esta prohíbe la violencia con menores". Así sea.
Congresista León planteará la creación del parlamento juvenil
Luego de escuchar más de sesenta exposiciones de los menores, la congresista Luciana León aseguró que impulsará una norma que permita la creación de un parlamento juvenil, en el que los menores podrán hacer explícitos sus deseos y sus sentires.
Asimismo, dijo que también empujará una propuesta legislativa para que cada vez que le toque al primer ministro --que es una vez al año-- informar sobre los logros del Plan Nacional para la Niñez y la Adolescencia 2002-2010, lo haga en audiencia pública y en presencia de los menores para que estos, a su vez, expongan sus inquietudes, problemas y propuestas. Con eso se conseguiría que las autoridades se sensibilicen aun más con este sector de la población, tan vulnerable.
Además, ofreció que propondrá un proyecto de ley para organizar un concurso de iniciativas legislativas dirigido a menores y organizado por el Congreso.
Jorge Valencia, adjunto de la Defensoría del Pueblo para la Niñez y la Adolescencia, comentó la necesidad de establecer mecanismos de participación de los niños en los espacios públicos, como gobiernos locales y regionales, y el propio Congreso.
Guido Cornale (Unicef) destacó el hecho de que los menores peruanos saben cuáles son sus derechos.
ASÍ LO DIJERON
ABEL DAZA
(15 años, Iquitos)
"Con el castigo físico no se logra corregir a los niños, tampoco a los adolescentes, lo único que se consigue es quebrarles su autoestima y el trauma quedará para siempre en nosotros. Se debe corregir con el diálogo".
MARIEL GUZMÁN
(8 años, San Juan de Lurigancho)
"Debemos ser criados en amor. Hasta cuándo tanto maltrato no solo de padres, a veces también de maestros. Queremos y exigimos que las autoridades realmente se preocupen por nosotros".