Por Catherine Contreras
Este escenario era otro hace unas décadas. El turismo bullía en la estación de esquí más alta del mundo (Chacaltaya, en La Paz, Bolivia), los glaciares andinos relucían con nieves que se creían perpetuas. El hombre hizo que esto cambiara, y tornó perecederos los paisajes andinos más hermosos.
El problema del calentamiento global causa reacciones y toca las fibras más sensibles del mundo de la moda. Desde este rincón, la diseñadora boliviana Liliana Castellanos lanza un manifiesto en el que revela el compromiso que la mujer contemporánea, su musa inspiradora, asume en el cuidado y la preservación del medio ambiente.
Así, lejos de la frivolidad de los desfiles y del glamour de las pasarelas, en un entorno 100% natural y sin maquillaje, la diseñadora produce el catálogo de su última colección otoño-invierno 2008/2009, que tiene por protagonista la alpaca peruana en la fina figura de Maju Mantilla, nuestra Miss Mundo 2004.
Su objetivo es sensibilizar, y para lograrlo la moda --siempre efímera pero nunca tan frágil como se muestra la naturaleza hoy-- se ciñe un traje nuevo: el de la defensa de nuestro planeta. Porque si no alcanzamos el equilibrio dentro de él, no habrá moda que valga.
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Moda sensible al cambio global