Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
EL OBSERVADOR

Una cuestión de Estado

TIENE QUE HABER ALGUNA MANERA DE DETENER LA SANGRÍA DE HORAS-HOMBRE Y COSTOS DIRECTOS QUE INFLIGE EL ESTADO A LOS CIUDADANOS

Por Sandro Fuentes Acurio [Abogado tributarista]

La justicia tardía es casi lo mismo que la injusticia y ese aforismo no solo se aplica al Poder Judicial. Por el contrario, se diría que la peor manera de injusticia nace de la existencia de trámites inútiles y tardíos, generalmente impuestos por la administración pública, con el obvio propósito de hacer explicable su existencia.

Salta esta injusticia al comprobarse que hay más de 27.000 expedientes en el Tribunal Fiscal --y eso que se le reconoce por su eficiencia-- que claman por un pronunciamiento del Estado que ponga fin a la incertidumbre de los contribuyentes. Para que esa cantidad de expedientes se aglomere, ¿imagina usted cuántos habrá en la administración tributaria, sea Sunat, en el nivel municipal, reguladoras que administran tributos, etc.? Ni pensar en la cantidad de expedientes generados por algún permiso, licencia o solicitud en la que el Estado tenga que dar su parecer, que seguramente suman el doble de los que hay en el Poder Judicial.

La primera explicación es sencilla pero superficial: la burocracia cumple su papel y evita pronunciarse, de modo que prolonga su vida. La tercera es más de fondo: el Estado no acepta jugar un papel distinto que no sea el de oponerse a la modernidad. La segunda explicación, la intermedia, parte de reconocer que la administración pública carece de rumbo como de medios técnicos adecuados, remunera muy poco a los que saben y, para colmo de males, inventa todos los días una nueva manera de que el ciudadano se convierta en víctima de algún tramitador.

Tiene que haber alguna manera de detener esta sangría de horas-hombre y costos directos. La única que conozco es la de la supresión drástica de trámites como regla de acción; acabar con la convalidación y coartada de eternidad que dan los TUPA, para empezar . Mientras eso no ocurra, el crecimiento económico y la creación y acumulación de riqueza se seguirán concentrando en pocos, porque el principal obstáculo para el chorreo es el propio Estado y no el capitalismo salvaje, el neoliberalismo y otros varios inventos conceptuales para eludir el problema de fondo, que es el anquilosamiento del Estado intervencionista.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook