Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
CUESTIÓN DE ADAPTARSE A NUEVAS REALIDADES

Las huellas del calentamiento

EL CAMBIO CLIMÁTICO YA DEJA VER SUS PRIMEROS EFECTOS SOBRE EL TURISMO, COMO EL DESHIELO DE LA CORDILLERA BLANCA. ADEMÁS, CORRE PELIGRO PARTE DE NUESTRO PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Y NUESTRA BIODIVERSIDAD

Además de las graves consecuencias para la salud y la calidad de vida, el cambio climático ocasionará problemas para el turismo en nuestro país. Como ejemplo podemos citar los daños que podrían producirse sobre Chan Chan debido a las lluvias y sequías, la humedad y el nivel freático. Pero además, ya se han presentado signos de alarma en la Cordillera Blanca: el nevado de Pastoruri podría desaparecer en 10 años. Esto sin contar los problemas de agua que se generarán como consecuencia: el cambio de todo el ecosistema (más vientos, migración de especies animales, extinción de especies florales, etc.) y todo el cambio para la gente de la zona que actualmente vive del turismo.

CHAN CHAN
No es el anuncio del apocalipsis, pero algo debemos tener en cuenta para tratar de mitigar los efectos y adaptarnos a nuevas realidades. Esa es la intención de la Unesco, cuando alerta a través de un informe que la ciudad de barro de Chan Chan, el sitio arqueológico Chavín de Huántar y el Parque Nacional de Huascarán, todos ellos patrimonios del Perú, se encuentran en una constante amenaza debido al cambio climático que afecta al planeta.

"Las modificaciones de los ciclos de lluvia y de sequías, de la humedad, del nivel de la napa freática (agua subterránea) son los factores que generan preocupación en Chan Chan. Por eso hemos ampliado los drenes para bajar el nivel de la napa y así mantener cierto control. Además, hemos trabajado en el reforzamiento de grandes muros y tenemos planeado techar con lonas la zona de Nikan como medida de protección", comenta el arqueólogo Arturo Paredes, jefe del Departamento de Conservación y Puesta en Valor del Monumento, en La Libertad.

PASTORURI
Por otra parte, "en 10 años la capa de hielo del Pastoruri ha retrocedido más de 350 metros y la nieve que se acumula en la época de lluvias y que debería alimentar el nevado, acaba derritiéndose", comenta el geólogo Marco Zapata Luyo, coordinador de la Unidad de Glaciología del Inrena.

Este nevado forma parte del Parque Nacional Huascarán, que recibe aproximadamente 160 mil visitantes al año. Sin embargo, "en la última Semana Santa hubo entre 50% y 70% menos turistas, ya que el Pastoruri estuvo cerrado, y es el nevado que más atracción genera en todo el parque. El nevado se cierra siempre entre diciembre y marzo por las lluvias, pero esta vez las lluvias se extendieron un poco más de lo habitual", explica Jean Ortiz, jefe del parque.

¿Cuál será la repercusión de todo esto sobre el turismo? Ortiz se adelanta a vaticinar: "Los turistas de aventura vienen atraídos por el hielo, pero con el deshielo van a venir menos turistas, y los que vengan van a necesitar acampar para ir a zonas más alejadas, lo cual implica más días de estadía, mayor infraestructura. Además, habrá agua solo unos meses, se perderán bosques, que es el componente que le da belleza al paisaje, así es que la gente tendrá que dedicarse a hacer turismo arqueológico y de aguas termales en esta zona".

El proceso de reducción de los glaciares es irreversible. Algún día, la Cordillera Blanca será negra. No es para menos. El inventario nacional de glaciares de 1989 encontró que en las 18 cordilleras del Perú había 3.044 glaciares en un área de 2.041 km2. Nueve años más tarde, un estudio del Consejo Nacional de Ambiente (Conam) reveló que el área de glaciares era de 1.595 km2, es decir, una disminución de 25%.

Ante esto, Ricardo Giesecke, jefe de la Unidad de Cambio Climático del Conam, se pregunta: "¿Qué tal si los turistas de altas montañas vienen a ver las montañas nevadas de los Andes y de pronto no las hay? En lugar de venir con zapatos con clavos para el hielo, vendrán con zapatos de montaña y piedra. Yo no sé si esto afectará el turismo para mal o para bien. De hecho, quienes aman los nevados no vendrán a ver montañas peladas, pero hay otros a los que les encanta este tipo de montañas, porque quieren ver otro tipo de flora y fauna. Las cosas cambian y uno debe adaptarse".

Quedan muchos temas por tratar en torno al turismo y el cambio climático, pero el espacio es corto. En todo caso, es cuestión de tomar medidas para preservar nuestro patrimonio arqueológico y nuestra biodiversidad, pero también adaptarnos a nuevos contextos y sacarles provecho.

TURISMO SOSTENIBLE
Carlos Bazán, director de la carrera de Administración en Turismo, propone tomar acciones que fomenten la práctica de un turismo sostenible. Es decir, ya que los grandes emisores de gases de efecto invernadero son los países desarrollados y no está en nuestras manos frenar este problema, solo nos queda ser respetuosos con el ambiente, con la sociedad y la cultura local, procurar que el turismo genere beneficios económicos a las poblaciones locales. Así como el turismo sin planificación puede afectar el ambiente, un turismo sostenido puede generar precisamente el efecto contrario.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook